La Laguna en diciembre: Tradiciones Navideñas (IX)

“Los Regalos”

Entre los regalos no faltaban ni las muñecas ni las chucherias:

Llegaba la gran noche y siempre, como es habitual, algunos padres les faltaban un regalo que en el comercio le habían prometido que llegaría y no fue así. Alrededor de la mesa del comedor los pequeños con templaban las tres copas servidas paro los Reyes, anís, vino, dulce y licor de café, también tras la antigua puerta de dos postigos y chaplón estaba la caja con la llevar verde recién cortada para los camellos, no queríamos dormir y era entonces cuando la voz de mando paterna decía ¡Vete a dormir! A la mañana siguiente, antes de desayunar la taza de Cola-Cao –en bote de cartón-. La leche hervida el día antes, se “despachaba” en las “cuadras de La Laguna” directamente desde la ubre de la vaca a un cubo de zinc y de allí al lechero. Que buenos aquellos café con leche condesada “La Lechera” o con lecha de cabra que alguna vez tome en casa de mi madrina.

Desde mucho antes de amanecer no dábamos si no vueltas en la cama, en la calle muchos niños necesitados pasan a tropel para ir hacer colas al Orfeón La Paz, para recoger el juguete que la laureada sociedad del pueblo, tenia siempre para alegrar a los más necesitados en aquella España de miseria. Los más afortunados cuando nos levantábamos de la cama corríamos donde normalmente se encontraban los juguetes; desde el avión de pilas autodirigido con volante y un metro de cable; pistola de mixtos y fulminantes, tren de lata con sus vías, Cinexin, Palé, Monopoly, juegos reunidos Geyper, los lapiceros, la maleta nueva, los zapatos, los libros de dibujos para pintar con la caja de crellones Alpinos y por supuestos, aquellas gomas de borrar “pelicano”, lápices y afilador que eran necesario para la escuela. Las niñas recibían las clásicas muñecas y cacharros de aluminios imitación a ollas y sartenes de la cocina de mamá.

Para los hijos mayores de la casa, la corbata y el terno de chaqueta que al cumplir 18 años ¡ya eran hombres! a pesar de sacar el DNI a los 21. Para ellas el conjunto compuesto de jersey y rebequita a juego que habían visto en el escaparate de Los Ramos, las medias de mallas, o aquellas ¡bienvenidas minifaldas! de tablas y tela escocesa ya que las jóvenes de los sesenta fueron las propulsoras de poner en moda, y a la vista, aquellas piernas y muslos que antes sólo se veían de verano en verano en las piscinas naturales del lagunero costero de Bajamar y en La Punta del Hidalgo.

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