La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Soldadesca y Botarga de la Virgen de la Paz en Mazuecos (Guadalajara)
Soldadesca y Botarga de la Virgen de la Paz de Mazuecos.
Mazuecos en Guadalajara celebra estos días su tradicional Soldadesca y botarga de la Paz, unas fiestas de interés turístico provincial. Los días grandes de la fiesta son el 24 y 25 de Enero
Mazuecos está lejos de Madrid, pero tampoco demasiado: 80 kilómetros mal contados y poco más de una hora, yendo tranquilos y dejando pasar la vista por las vegas y vallejos que nos van acercando hasta nuestro destino. A una distancia similar se encuentra la capital de la provincia. Mazuecos, cuando llega enero, todos los años, se queda a mucha más distancia, en el tiempo, casi cinco siglos atrás, repitiendo con promesas nuevas la que empezó en Lepanto, siguió por tierras de Flandes en los atavíos y que nadie sabe si alguna vez terminará.
¿Qué se celebra con esta fiesta?
Parece ser que esta fiesta conmemora el hecho de que uno de los vecinos de Mazuecos que participó en la batalla de Lepanto perdió un brazo al usarlo para tapar una vía de agua causada por un proyectil enemigo y quiso dejar constancia de su heroica hazaña, aunque otras versiones dicen que ante la gangrena sufrida en el brazo, tras largo tiempo utilizándolo como tapón, era preciso su amputación, pero encomendándose a la Virgen de la Paz consiguió conservarlo gracias a la milagrosa curación.
La principal función de esta botarga es acompañar a una soldadesca en su desfile camino de la iglesia, aunque tiene prohibido el acceso a la misa. La soldadesca va ataviada con trajes de los tercios de Flandes, en rojo y amarillo, botas y sombrero de época, armados con alabardas y está formada por un capitán, un alférez o abanderado, un sargento, dos cabos y cinco soldados.
Tras asistir a misa y ya en el exterior frente a la imagen de la Virgen se va subastando sucesivamente el privilegio de dar a la bandera. Por cada una de las veces que ésta se ondee habrá de darse una vuelta con la imagen alrededor de la iglesia. La amplia bandera tricolor se debe girar con un solo brazo y hacer que suene antes de la reverencia a la imagen.
La vestimenta de la botarga verde, roja y amarilla es típica de estos encapuchados, carece curiosamente de las sonoras campanillas, cencerros y castañuelas y año tras año lo único que varía es la careta. Lleva en su mano una caña, en cuyo extremo pendía antiguamente una vejiga de cerdo inflada de aire, hoy sustituida por una bola de badana rellena de serrín con la que golpea a mozas y niños que constantemente la acosan.
Las campanas de Mazuecos son especialmente atronadoras, como si quisieran hacerse oír en Madrid y en Guadalajara, por donde andan muchos de lo que aquí no están, con los suyos.
La misa abarrota el templo y también el exterior. Tras la celebración, se inicia la procesión de la imagen de la Virgen, serena y siempre radiante, con su Hijo. En su honor «dan a la bandera» los miembros de la Soldadesca y luego, todos los que lo quieran… y lo paguen. Hasta niños lo hacen, para aprender y seguir haciéndolo de mayores. Quien vea los vídeos que acompañan estas líneas comprenderán que no es tan fácil «dar a la bandera» con brío sostenido, como se espera de quien se atreve. Y por cada vez que la bandera ondea ante la Virgen, se da una nueva vuelta en procesión alrededor del templo.
