La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: San Antonio de Padua en Ahigal, Cáceres
La popularidad del paduano se debe tanto a las cercanías de estas tierras con la patria originaria de San Antonio, lisboeta de nacimiento, como a su reconocido poder taumatúrgico o milagroso, poder que incide sobremanera en propiciaciones de orden amoroso (ayuda para buscar novio…), localizaciones de animales perdidos y alejamiento del lobo. El nombre de San Antonio forma parte de numerosas oraciones, ensalmos, conjuros y canciones religiosas. La popular composición de «Los pajaritos», que refiere un conocido milagro del santo paduano, sigue escuchándose en las procesiones que en su honor se llevan a cabo el 13 de junio, aunque en algunas localidades del área más norteña, como es el caso de AHIGAL, se entonen durante alguno de los pasacalles nupciales, lo que nada tiene de extraño dado su atribuido carácter casamentero:
Antonio divino y santo,
suplícale a Dios inmenso
que por tu gracia divina
alumbre mi entendimiento,
para que mi lengua
refiera el milagro
que en el huerto obraste
de edad de ocho años.
Desde niño fue criado
con mucho temor de Dios,
de su padre fue estimado
y del mundo admiración.
Fue caritativo
y perseguidor
de todo enemigo
con mucho rigor.
Su padre era un caballero
cristiano, bueno y prudente,
que mantenía su casa
con el sudor de su frente.
y tenía un huerto
donde recogía
cosechas y frutos
que el tiempo traía.
Una mañana en domingo,
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa
cosa que nunca olvidaba.
y le dijo: -Antonio,
ven acá, hijo amado,
escucha que tengo
que darte un recado-
Mientras que yo voy a misa
buen cuidado has de tener;
mira que los pajaritos
todo lo echan a perder:
entran en el huerto,
pican el sembrado.
Por eso te encargo
que tengas cuidado.
Cuando se ausentó su padre
Y a la iglesia se marchó,
Antonio quedó cuidando
Y a los pájaros llamó:
-Venid, pajaritos,
dejad el sembrado,
que mi padre ha dicho
que tenga cuidado.
Para que yo mejor pueda
cumplir con mi obligación
voy a encerraros a todos
dentro de esta habitación.
Y a los pajaritos
entrar los mandaba,
y ellos muy humildes
en el cuarto entraban.
Por aquellas cercanías
ningún pájaro quedó,
porque todos acudieron
cuando Antonio los llamó.
Lleno de alegría
San Antonio estaba
y los pajaritos alegres cantaban.
Al ver venir a su padre
luego los mandó callar;
llegó su padre a la puerta
y comenzó a preguntar:
-Dime, hijo amado,
¿qué tal, Antoñito?
¿Has cuidado bien
de los pajaritos?
El hijo le contestó:
-Padre, no tenga cuidado,
que para que no hagan mal
todos los tengo encerrados.
El padre que vio
milagro tan grande
al señor obispo
trató de avisarle.
Acudió el señor obispo
con grande acompañamiento,
quedando todos confusos
al ver tan grande portento.
Abrieron ventanas,
puertas a la par,
por si las aves
se querían marchar.
Antonio les dijo:
-Señores, nadie se agravie;
los pájaros no se marchan
hasta que yo no lo mande.
Se puso a la puerta
y les dijo así:
-Vaya, pajaritos,
ya podéis salir.
Salgan cigüeñas con orden,
águilas, grullas y garzas,
gavilanes y avutardas,
lechuzas, mochuelos, grajas;
salgan las urracas,
tórtolas, perdices,
palomas, gorriones
y las codornices.
Salga el cuco y el milano,
burlapastor y andarríos,
canarios y ruiseñores,
tordos, gafarrón y mirlos.
Salgan verderones
y las calderinas
y las cogujadas
y las golondrinas.
Al instante que salieron
todas juntitas se ponen
a escuchar a San Antonio
para ver lo que dispone.
Antonio les dice:
-No entréis en sembrado,
marchaos por los montes
y los ricos prados.
Al tiempo de alzar el vuelo
cantan con dulce alegría
despidiéndose de Antonio
y toda su compañía.
El señor obispo
al ver el milagro
por diversas partes
mandó publicarlo.
Arbol de grandiosidades,
fuente de la caridad,
depósito de bondades,
padre de inmensa piedad.
Antonio divino,
por tu intercesión
todos merezcamos
la eterna mansión.
Si San Antonio fue considerado en la provincia de Cáceres como protector de la ganadería por excelencia, atributo que posiblemente heredó de antiguas divinidades, claro está que el declive pastoril ha relegado su culto considerablemente en las últimas décadas. Así constatamos que de las numerosas fiestas que a él dedicaban los pueblos de la Sierra de Gata, hoy sólo mantiene cierta prestancia la que se desarrolla en CADALSO. Por otro lado se ven lugares en los que ha pasado a quedar integrada en barrios concretos, generalmente en los que se ubica su ermita. Tales son los casos, por citar algunos ejemplos, del barrio del Portal Viejo de CABEZUELA y del barrio de San Antonio de TORREJONCILLO. No faltan aquí la velada, la misa, la procesión alrededor del santuario, el ofertorio y el convite por parte del mayordomo.
