La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Las cruces de mayo en Córdoba, flores, música, aromas y fiesta en la ciudad califal
El mes de las flores en la antigua ciudad califal es un hito difícil de explicar con palabras. No hay esquina que no sea decorada, el aroma se extiende por las calles y la alegría y la fiesta recuperan un espacio que no abandonarán hasta la llegada del invierno –bueno, no lo abandonan nunca en realidad–. La primera celebración floral del año es el concurso de las cruces de mayo en Córdoba.
Con estas premisas, no hay que olvidarse de los famosos patios de Córdoba, es evidente cuál es el mejor mes para visitar la ciudad: mayo, sí. Además, un punto extra a su favor: el calor todavía no aprieta demasiado. Eso sí, como no todo el mundo puede viajar en el “mejor momento”, recuerda echar un vistazo a nuestro listado de cosas que ver en Córdoba todo el año.
Mas de medio centenar de Cruces compiten este año en el certamen municipal que llenará de colorido y música diversos rincones de la capital cordobesa. Todo está preparado ya para que arranque el concurso que cada año logra congregar a un gran número de personas.
Fechas y horarios
El concurso de las Cruces de Mayo de Córdoba 2019 se celebra del 1 al 5 de mayo (ambos inclusives). El primer día, el pistoletazo de salida se dará a las 12.00 horas.
El horario de actividad de las cruces será de 12.00 a 17.00 horas, y de 20.00 a 2.00 horas del día siguiente, hora en que cesará la actividad de la cruz al público. A partir de esta hora y durante 30 minutos se podrán realizar sólo aquellos trabajos relacionados con la limpieza, recogida y reposición de las instalaciones, por lo que el cierre definitivo de la cruz será a las 2.30 de la madrugada. Durante esta media hora, las cruces tienen que estar cerradas al público.
El miércoles (festivo), viernes y sábado, el horario será ininterrumpido de 12.00 a 2.00 horas (opcional para cada cruz) teniendo que ser la música apagada entre las 17.00 a 20.00 horas.
Todas las cruces tendrán que cesar su actividad el día 5 de mayo a las 17.00 horas.
Historia y origen de las cruces de mayo en Córdoba
Se tiene constancia de las primeras cruces de mayo en Córdoba a principios del siglo XX. Un único evento de carácter popular que unía una celebración “pagana” –la fiesta por la llegada de la primavera– con una religiosa –el triunfo de Cristo sobre la cruz pocos días antes en Semana Santa–. En aquel entonces se colocaban dentro de los patios, se decoraban con las flores que crecían en los mismos y eran mucho más pequeñas.
¿Sabías que…?
Se considera que el origen de la tradición está nada más y nada menos que en el año 326. Ese año murió la emperatriz Helena de Constantinopla después de encontrar la verdadera cruz de Cristo, la Vera Cruz. Fue el 3 de mayo cuando, antes de morir, exhortó a sus seguidores a celebrar el hallazgo de la cruz cada año en esa fecha.
Pero, claro, cuando dos humanos hacen lo mismo… el siguiente paso es decidir cuál lo hace mejor. Las cruces de mayo en Córdoba son, desde 1953, las protagonistas de un concurso. No se trata de una muestra espontánea o de una celebración religiosa propiamente dicha. Hay un premio económico y un prestigio por los que “luchar”. En realidad, sucede lo mismo con los patios de Córdoba. De hecho, en esa primera edición del concurso, cruces y patios participaban unidos. En la de 1954 ya eran independientes.
¿Cuándo aparecieron las barras con el vino Montilla-Moriles, el fino y la cerveza, el salmorejo y el flamenquín –platos que no deberías dejar de comer en Córdoba–, las sevillanas y los banderines? Al sacarse las cruces de los patios no había entrada que pagar. La única forma de ganar dinero fue ésa: convertirlo en una fiesta. No todas las cruces pueden ganar el premio económico.
No ha cambiado mucho el panorama desde la salida de las cruces de los patios. Su tamaño creció hasta los tres metros que tienen algunas en la actualidad. La decoración dejó de ser “de flores recogidas” para seguir diseños preparados con flores de vivero –generalmente claveles rojos y blancos–. Se crearon “escenarios” alrededor con elementos propios de la cultura cordobesa: mantones, guitarras, macetas… La música sigue manteniéndose fiel a las sevillanas, aunque de vez en cuando se cuela una canción del verano.
