La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Como comenzó La Tamborrada de San Sebastián en Guipúzcoa

Aunque no puede precisarse con rigor histórico el año en que salió a las calles donostiarras la primera Tamborrada, cuentan las crónicas que fue en la década de los años treinta del siglo XIX cuando, para celebrar la fiesta del patrono de la ciudad, creada en 1597, desfiló por las calles de San Sebastián la primera comitiva que en la actualidad conocemos con el nombre de Tamborrada.

Ciudad amurallada, plaza fuerte dominada por el ambiente castrense, siguen diciendo los cronistas que cada mañana veía desfilar a las tropas que desde el Cuartel de San Telmo acudían a la Puerta de Tierra, ubicada en el Boulevard de nuestros días, para proceder al relevo de la guardia. Algunos atribuyen su origen al redoble que sobre las herradas producían las chicas de servicio y sus acompañantes – menestrales y soldados – mientras esperaban su turno para coger agua de una de las tres fuentes que, hacia 1836, surtían de agua a la ciudad.

Sin embargo, la idea más defendida es la que indica que la Tamborrada surge como comparsa del Carnaval Donostiarra en esa misma época, tomando cuerpo a partir de entonces la tradición de festejar el día del patrón de la ciudad, recorriendo de madrugada las calles al son de una marcha zortzico del maestro Santesteban, ejecutada en los primeros años exclusivamente con barriles, a los que, más tarde, se añaden sonoros tambores.

Los participantes, que al principio iban disfrazados con caprichosos trajes –de ahí la idea de su nacimiento como comparsa del carnaval-, más tarde se uniformaron.

Salían cada año, a las tres y media de la madrugada, del local de la Sociedad «La Fraternal», situado en la subida al Castillo, redoblando el «Sheshenarena», pues hasta 1860 no escribió Sarriegui la Marcha de San Sebastián. Incansables, recorrían las calles hasta las ocho en punto, deteniéndose a esta hora en la esquina de las calles Iñigo y Narrica, donde esperaban la aparición de la sokamuturra.

Con la Tamborrada comenzaba el ciclo de fiestas de invierno que finalizaba con el Entierro de la Sardina, el martes de carnaval.

Avanzado el siglo, a las primitivas composiciones populares de la época (Urra Papito, Sheshenarena, antiguo Iriyarena…) fueron incorporándose las escritas por el maestro Raimundo Sarriegui (1861), llegando a establecerse cuatro de ellas como las que por tradición, hasta 1965, fecha en la que se incorporan la Polka y Retreta, compondrían el clásico repertorio de la Tamborrada: Marcha de San Sebastián, Diana, Tatiago e Iriyarena.

A la Sociedad «La Fraternal» la sucedió la «Unión Artesana», fundada en 1870, y que hasta 1956 realizó su salida a las cinco de la mañana y que empezaba su desfile con tres heraldos a caballo, seguidos de tambores uniformados de milicianos de 1800, redoblando parches y barriles al son de las marchas que interpretaba una banda de música que cerraba el cortejo. La Unión Artesana incorporó trajes pertenecientes a las guerras napoleónicas, creando una costumbre que fue continuada por las entidades que fueron incorporándose como organizadoras de la fiesta abarcando, según creció su número, uniformes, diseñados no sin cierta fantasía, utilizados por los ejércitos francés, inglés, español y portugués.

También las latas y maderas que en la antigüedad sirvieron para participar en la Tamborrada quedaron sustituidas por tambores, barriles y herradas (cubo utilizado por la mujer donostiarra para transportar el agua) como reminiscencia de aquel lejano San Sebastián en el que los militares, uniformados, hacían redoblar sus tambores y los civiles, antaño vestidos de panaderos y en la actualidad de cocineros, seguían sus andanzas tocando los cubos de madera.

En 1906 nació la tamborrada de Euskal-Billera y lo hizo en un contexto especial, ya que ese año se quiso que todas las tamborradas del centro salieran conjuntamente. Así, «Unión Artesana», «Club Cantábrico», «Sporti Clai», «Amistad Donostiarra» y «Euskal Billera» desfilaron por las calles de nuestra ciudad.

Desde entonces ha transcurrido más de un siglo y nuestra tamborrada ha dado pasos de gigante en muchos aspectos. De ser un festejo de participación exclusivamente masculina, ha pasado a ser un festejo inclusivo en el que puede tomar parte en igualdad de condiciones quien lo desee sin que se tenga en cuenta su género. De ser un festejo restringido a las sociedades populares ha pasado a ser una fiesta que reúne a personas con intereses comunes, interesadas por un mismo tema,… alrededor de un tambor. Una fiesta en la que niñas y niños, jóvenes y personas adultas disfrutan conjuntamente.

Entre los hitos que han marcado de manera significativa la introducción de cambios a favor de una fiesta más inclusiva e igualitaria podemos destacar los siguientes:

La primera tamborrada mixta surge en 1980 de la mano de Kresala Elkartea que introduce en sus filas la figura de la “aguadora” para que las mujeres puedan participar en la fiesta tocando la “herrada”.

La primera tamborrada mixta en la que mujeres y hombres interpretan el mismo papel surge en 1982 de la mano de Eskaut Gia: ellas y ellos tocan indistintamente el tambor y el barril con indumentaria de cocineros.

En 1999 representantes de tamborradas de toda la ciudad toman parte en el acto oficial central de la fiesta, la Izada de la Bandera en la Plaza de la Constitución. A partir de ese momento el acto de Izada de la Bandera se convierte en el verdadero inicio de la fiesta de la ciudad de San Sebastián, contando con la presencia de dos protagonistas indiscutibles acompañando a Gaztelubide: la de las tamborradas de otros barrios de la ciudad y la de las mujeres que, desde ese momento serán visibles también en la Tamboorada.

Hoy son 147 las tamborradas que recorren las calles de nuestra ciudad. Excepto 13 todas son mixtas y la presencia de mujeres es cada vez más numerosa.

En cuanto a la Tamborrada Infantil, fué el 20 de enero de 1927 cuando desfiló por las calles donostiarras por vez primera.

A las once de la mañana de aquel día la tamborrada infantil de Euskal Billera se dirigió a la Plaza de la Constitución donde los niños interpretaron las marchas clásicas de la tamborrada, a los sones de tambores y barriles. Presidían las autoridades el acto asomadas a los balcones de la Casa Consistorial. El concierto se repitió minutos más tarde en el quiosco del Boulevard.

Tras el obligado paréntesis de la Guerra Civil,1936-1939, se reanudan los desfiles con igual brillantez, llegando hasta el año 1961, en que se opera una radical transformación. Años más tarde se amplía la primitiva tamborrada infantil y se forman nuevas compañías.

En noviembre de 1984 la Junta Rectora del CAT aprueba la propuesta hecha por los centros escolares en el sentido de aceptar la participación de niñas en la Tamborrada Infantil “siempre que se oculten detalles distintivos de su sexo (pelo largo y pendientes)”. Así pues, en el desfile de 1985 las niñas se incorporan como tamborreras y/o barriles en la Tamborrada.

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