La imagen actual de la Virgen de Candelaria que se venera en la Basílica de Candelaria no es la imagen original que conocieron los guanches

La talla actual fue realizada en 1827 por el escultor tinerfeño Fernando Estévez del Sacramento, natural de La Orotava. Es una imagen de vestir, de madera policromada, caracterizada por el rostro moreno de la Virgen, de ahí el nombre popular de “La Morenita”

La razón de que exista esta imagen es una historia extraordinaria: la antigua Virgen de Candelaria desapareció durante el gran temporal del 7 al 8 de noviembre de 1826. Las aguas torrenciales llegaron hasta el convento de Candelaria y arrastraron la antigua talla al mar. Nunca fue recuperada.

Después de aquella pérdida, los dominicos encargaron a Fernando Estévez una nueva Virgen. No hizo una reproducción exacta de la desaparecida, sino una nueva interpretación inspirada en ella. Esa es la Virgen que contemplamos actualmente y que preside la Basílica.

Y aquí está lo fascinante: la Virgen original y la actual tienen aspectos bastante diferentes

La Virgen que conocieron los guanches

Según la tradición recogida por fray Alonso de Espinosa en el siglo XVI, unos pastores guanches encontraron la imagen en la costa de Chimisay, en Güímar, antes de la conquista castellana de Tenerife. Las fuentes actuales del Gobierno de Canarias sitúan tradicionalmente ese hallazgo en algún momento de la primera mitad del siglo XV.

Era una imagen de estilo gótico, de aproximadamente tamaño natural o algo menor, que representaba a María con el Niño Jesús. Los guanches terminaron venerándola y la imagen fue trasladada primero a Chinguaro, residencia del mencey de Güímar, y posteriormente a la cueva de Achbinicó, junto a la actual Candelaria.

Una de sus características más llamativas eran las letras o inscripciones que aparecían en distintas partes de la talla y de su indumentaria. Se han propuesto muchas interpretaciones a lo largo de los siglos, pero conviene ser prudentes: no existe una traducción histórica segura y universalmente aceptada de aquellas inscripciones.

Antigua frente a actual

La imagen antigua tenía un aspecto tardogótico y era la talla vinculada directamente a la tradición del encuentro con los guanches. Desapareció en el terrible temporal de noviembre de 1826, cuando las aguas la arrastraron y nunca pudo recuperarse. El propio patrimonio protegido de la Basílica conserva pinturas antiguas que permiten conocer cómo se representaba aquella Candelaria.

La imagen actual, en cambio, fue realizada en 1827 por Fernando Estévez del Sacramento. Estévez no creó una copia exacta: realizó una nueva talla de candelero, de tez morena y lenguaje clasicista, intentando mantener elementos de la tradición de la imagen desaparecida. El Gobierno de Canarias la describe como una traducción al lenguaje clásico del estilo tardogótico de la antigua Virgen.

Así que cuando hoy vemos a la Morenita de Candelaria, estamos contemplando una talla de 1827, pero su culto continúa el de aquella misteriosa imagen que los guanches veneraban antes de que Tenerife fuera conquistada.

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