LA ESTRELLA DE LOS AZTECAS

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La conocemos como Flores de Pascua, pero esta planta de hojas altas y color luminoso era ya apreciada, antes del descubrimiento de América, por los aztecas, quienes la denominaban “Cuetlaxochitle”. Para este pueblo precolombino era símbolo de pureza y la utilizaban para teñir y para combatir la fiebre.

Vinculación con la Navidad

Fueron los monjes franciscanos, allá por el s. XVII, los primero en vincularla a la Navidad, pues recogieron tallos de esta planta para la decoración navideña. Pero tuvieron que transcurrir trescientos años para que la Flor de Pascua llegara, en estas fechas señaladas, a Europa. A principios del s. XIX, Joel Poinsette, propietario de una plantación y primer embajador americano en Méjico, llevó esta plata -conocida en el país como Flor de Nochebuena- a Estados Unidos y distribuyó esquejes de la misma entre varios jardineros. En su honor la planta se conoce actualmente con el nombre de Ponsettia. Al principio, sólo se cultivaba como flor cortada, para hacer ramos y ponerla en un jarrón, pero no era lo suficientemente duradera. Sin embargo, en los años veinte de nuestro siglo se consiguieron cultivar nuevas especies. Una de las variedades de más éxito fue la cultivada en California, procedente desde Magdeburgo, por Paul Ecke; es por esto que se denominó Eckes White y parece ser la principal fundadora de la mayoría de las variedades actuales. La Flor de Pascua llegó en 1955 a Europa, siendo considerada como una rareza.

Expansión definitiva

Gracias a los nuevos cultivos y a la mejora de las técnicas de jardinería, las Flores de Pascua son ahora plantas muy asequibles. Las plantas jóvenes suelen proceder de viveros especializados, en los que a partir de principios de mayo se sacan esquejes de plantas madre seleccionadas. Las plantas que se han multiplicado primero aparecen en el mercado como arbustos o plantas de pie alto, las que se han multiplicado más tarde suelen llegar al mercado como plantas de maceta con un tallo o más.

Si desea cultivar plantas pequeñas es suficiente con que los esquejes enraícen en el mes de septiembre. Que las flores aparezcan para Navidad depende de su correcto cultivo. En nuestras Islas, éste es mucho más sencillo, dadas las especiales características de nuestra climatología. Ésta permite que la Flor de Pascua canaria crezca libremente y adquiera una altura muy superior a la que tiene en el resto del país. Si en Centro América y América del Sur -su hábitat originario- la Flor de Pascua es un arbusto gigante, alcanzando una altura de hasta cuatro metros, en Canarias detenta unas dimensiones menores, pero, en todo caso, superiores al medio metro de altura que alcanza en el resto del país.

En determinadas zonas de Canarias, la climatología es similar a la de su hábitat originario, cuyas condiciones es preciso mantener si se desea cultivarla. Así, son plantas que precisan temperaturas bastante altas y mucha humedad ambiental, aunque el factor determinante de su crecimiento es la luz. Para que florezcan “en cautividad” necesitan estar completamente a oscuras -ni siquiera la luz que llegue lejanamente de las farolas de la calle- un mínimo de catorce horas al día durante un mínimo de ocho semanas. Se calcula que bajo estas condiciones las flores tardarán en aparecer de siete a once semanas.

Un poco de botánica

En realidad, las flores no son tales, sino que son brácteas. En su país de origen las Poinsettias a traen a los colibríes a sus inflorescencias. Los botánicos llamas a estas inflorescencias ciatios. Cada ciatio se compone de una flor femenina y cinco grupos de minúsculas flores masculinas, cada una de ellas con un sólo estambre. Este estambre tiene además una o dos hojas pringosas de color amarillo que segregan abundante néctar dulce, el alimento preferido de los colibríes.

Cuando los colibríes recogen el néctar, polinizan la planta. Fue a principios del s. XIX cuando el director del Jardín Botánico de Berlín, Dr. Willdenow, identificó a esta planta como perteneciente a la familia de las euforbias. Se basó para ello en la poco frecuente estructura de las flores y en el jugo lechoso que liberan al ser dañado un tallo o una hoja. Fue el quien les dio el nombre científico de Euphorbia pulcherrima, un verdadero piropo para la planta, pues significa “la más bonita de las lechetreznas”.

A pesar de que el jugo lechoso de otras especies de lechetreznas puede llegar a ser muy peligroso para el hombre, el de la Flor de Pascua, como mucho produce irritaciones de la piel o pequeñas ampollas. En cualquier caso, es mejor evitar el contacto innecesario de este jugo con la piel.

Flores de diferentes colores

Sin lugar a dudas, la preferida por el consumidor es la Flor de Pascua clásica, esto es, de color rojo casi púrpura, de la que, en nuestro país se llegan a vender en Navidades al rededor de treinta millones de plantas. Pero la oferta de colores va desde el blanco nieve, pasando por un amarillo, salmón y rosa claro hasta un rosa fuerte. Las siguientes variedades son todas de color rojo y nuevas en el mercado: “Peter Star”, “Red Sails”, “Lilo” de color rojo oscuro, “Stefi” y “Groji”. Todos estos nombres, sin embargo, no son demasiado útiles, ya que la mayoría de las Poinsettias se venden sin especificar el nombre.

Lo más importante es atender a la calidad de la planta. Ésta ha de tener por lo menos cinco tallos, un crecimiento fuerte, abundantes hojas y debe ser duradera. Si le gustan las plantas excepcionales, puede elegir entre las Poinsettias de pie alto y las colgantes, aunque éstas no son tan asequibles como las Poinsettias normales.

Una Flor de Pascua duradera

Independientemente del color o del tipo de planta que usted seleccione, no se fije solamente en las hojas altas y en su colorido, sino también en sus flores, que se encuentran en el centro de las hojas de color. Si éstas ya han florecido o incluso se han caído, tampoco las hojas de color se mantendrán durante demasiado tiempo.

Hay que tener en cuenta que la Flor de Pascua es una planta muy sensible al aire frío y a las corrientes de aire. Donde mejor se da es en lugares muy luminosos. Aunque también tolera emplazamientos en la sombra, en ellos corremos el riesgo de que las hojas se amarilleen antes de tiempo. Durante la floración, la temperatura ambiente debe ser de unos 20º C. Conviene pulverizar la planta de cuando en cuando. Durante la época de floración hay que regarla bien e incluso sumergirla periódicamente. Si ve que las hojas cuelgan demasiado, es probable que sea por falta de riego. Si se mantiene la plante en el interior, necesita bastante agua.

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