La Asociación en Defensa de La Laguna reclama que se mantenga el trayecto original de la Romería Regional de San Benito Abad

Momento del sellado del documento por parte de una funcionaria del registro general de Excmo. Ayto. de San Cristóbal de La Laguna
La ASOCIACIÓN EN DEFENSA DE SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA, provista de CIF G 38808127, inscrita al nº 6.322 del Registro de Asociaciones de Canarias, con domicilio a efecto de notificaciones en la Plaza San Francisco, 14, de la ciudad de La Laguna,
Ante la Alcaldía del Excmo. Ayto. de San Cristóbal de La Laguna EXPONE:
La Romería Regional de San Benito Abad, declarada de Interés Turístico Nacional, problemas y soluciones
En la organización de la Romería Regional de San Benito Abad -declarada de Interés Turístico Nacional- se han tomado decisiones totalmente erróneas que, desde el punto de vista de evento multitudinario, han creado problemas que a lo largo del tiempo se han ido agravando, hasta llegar a ser actualmente, MUY GRAVES, poniendo incluso en peligro la continuidad de la romería. Por lo tanto los problemas, ya que sean menores, mayores, urgentes o no deben ser solucionados y estas soluciones conllevan una toma de decisiones. Pero tomar tales decisiones implica conocer los problemas de raíz, por lo que los enumeramos a continuación.
- La romería se celebraba el domingo posterior a la celebración del jueves del Corpus Christi, pero a principios de los años 60 se trasladó al segundo domingo del mes de julio. Nuestro análisis señaló algunos problemas en este traslado de fechas: a) El segundo domingo de julio ya no se encuentra universitarios en La Laguna –los pocos están preparando exámenes-, lo que supone que la romería fue perdiendo esa carácter regional que la había aportado la Universidad; b) De todos es conocidos que los primeros días de julio son muchas las familias laguneras que inician sus vacaciones, abandonado, pues la ciudad.
- A finales de los años 60 se traslada la tribuna de invitados desde la Plaza del Adelantado a la Plaza de la Catedral. De todos es conocido que tal tribuna hacía de punto de referencia para los romeros, grupos folclóricos, parrandas…En ese momento se esgrimió para el cambio que la razón fundamental era “que si la tribuna se disponía en la Catedral o aledaños, la romería continuaría por la Calle de la carrera con mucha y mejor organización, teniendo el punto de referencia más lejos y así poder lucir mucho mejor la romería en la calle principal de la ciudad”, cosa que se consiguió. Sin embargo, años más tarde, como de todos es conocidos, a una propuesta política de don Santiago Pérez, por entonces, jefe de la oposición, se eliminó la tribuna. Desde ese preciso instante, desapareció toda organización en dicha calle, así como la asistencia de mucho público, atraído por el derroche y las ganas de agradar de las parrandas cuando pasaban por la tribuna.
- Si los anteriores puntos han sido de fatales consecuencias para la romería, sin dudarlo, el peor fue el traslado de la cabecera de la romería a la Iglesia de San Benito. Antes, después de la misa en dicha iglesia, y tras la bendición y reparto de los panes, el Santo era trasladado a la Concepción. Allí tenía lugar la función pontifical, esto es, oficiada por el Obispo, revestido con mitra y báculo, tal y como se le hace actualmente al Stmo. Cristo el día 14. ¿Se imaginan que los vecinos del Lomo Largo y Pista Militar protesten y no dejen salir al Stmo. Cristo hasta la Catedral para sus funciones? ¿Qué sería entonces de los solemnes actos?
La Romería de San Benito, una joya del pasado y una obligación en el presente
La Romería fue sin duda un orgullo para los pocos vecinos de un barrio con no más de 60 casas, lograr en 1947 que sus fiestas de campesinos entraran con todos los honores en las calles señoriales de la Ciudad, un logro de ser laguneros de pleno derecho, y ese día, cuando la imagen venerada del Santo Patrón y Abogado Protector de las mieses de Tenerife traspasa los límites de la lagunera torre de la Concepción, es un orgullo ancestral para cualquier descendiente de aquéllos otrora vecinos del barrio…Muchos de los miembros de esta Asociación que somos católicos y que sabemos que la romería es una ofrenda en honor a San Benito Abad, que la precede y que por tanto es una procesión, tenemos siempre una oración para todos los que ya no están de nuestras familias y de le de los demás vecinos de La laguna, que son muchos.
Por lo expuesto anteriormente no entendemos como personas que se niegan, están en su derecho, acudir a los actos religiosos y a las procesiones, pretenden en este caso meter, como vulgarmente se suele decir, la cucharada para cambiar el trayecto procesional romero tal y como se acordó en 1947 con el recordado obispo don Domingo Pérez Cáceres: “San Benito Abad y su procesión tiene los permisos necesarios para realizar el trayecto mayor de las procesiones laguneras, El Cristo de La Laguna lo alcanzó a finales del siglo XVI, dicho trayecto es el del Corpus y es el siguiente Plaza de la Concepción, Ascanio y Nieves, San Agustín, calle El Agua, La Carrera, Plazas de la Concepción y Dr. Olivera y desde esta última por la calle marque de Celada de regreso a su Ermita, hoy parroquia.
Al crecer las fiestas y Romería de San Benito al ámbito de La Laguna, al igual que las del Cristo, ¡¡casi nada!! Las elecciones de Romera Mayor, fiestas de exaltación, homenaje a la mujer Canaria, Bailes…se han celebrado por toda La Laguna.
Se debe de saber antes de politizar lo impolitizable que: La plena institucionalización de nuestra romería, la de todos los canarios, llegaría en los años 50, cuando aparece el primer programa de las fiestas y un pregón radiofónico. Implicándose, además, las instituciones laguneras del Orfeón La Paz, el Casino y el Ateneo, así como el Ayuntamiento -aportó 1.000 pts. del dinero de todos los laguneros/as, para la romería y la feria de ganado, respectivamente-, el Obispado y hasta la propia Universidad de La Laguna.
Sres. y Sras. responsables de las fiestas, en aquellos años los actos religiosos consistían en la función solemne de vísperas en la ermita, el sábado, traslado del Santo a la parroquia de Ntra. Sra. de La Concepción para la función religiosa del domingo. La razón de este traslado era y es fácil de entender: la ermita de San Benito carecía –y carece- de capacidad para albergar a la cantidad de personas que quieren estar en la gran Función Religiosa del domingo, (¿se imaginan la Función del mediodía del 14 de septiembre en el Santuario del Cristo?), que además está presidida por el Sr. Obispo, como nuestro Santo y Patrón se merece. Es más, con este traslado se evitaría poner en funcionamiento esos ventiladores de mal gusto que le han puesto atornillados en los tirantes del artesonado de la histórica ermita y que a todas luces atentan contra el patrimonio.
Aquellas Funciones cantadas por el coro de la parroquia de la Concepción, acompañado de órgano y gran orquesta, eran lo que se merecía y merece San Benito Abad, (que todo sea dicho de paso, a toda luces no merece tenerlo todo el año en una hornacina que da vergüenza; ¡qué lo devuelvan a la hornacina principal del retablo y pongan “La Obra” de Ezequiel en otro lugar, al igual que se ha hecho en San Juan con el paso de Las Caídas!).
Entre los actos populares que se deben de recuperar y que eran propios del barrio destacaban: la cabalgata de “las traviesas machangas” -o pandorgas-, el sábado de víspera, al término de la procesión; tras la quema de la pandorga, “verbena española” en la plaza de la ermita, donde se instalaban al efecto los ventorrillos tradicionales, así como ruletas y diversas atracciones (tradicionales de la época).
No podemos resistirnos a transcribir las palabras con que, a modo de colofón, la Comisión cierra el primer programa de las Fiestas y Romería de San Benito, pues emplea tópicos que evocan otras épocas: “hagamos voto porque esta manifestación de fe, de amor a la tierra nativa, aumente en años sucesivos. Nuestra Comisión así lo espera del patriotismo de todos los tinerfeños y particularmente de los hijos de la Ciudad San Cristóbal de La Laguna, complaciéndose en hacer público a cuantas entidades y personas le han favorecido el testimonio de su más cumplido agradecimiento”.
El primer pregón (radiofónico) corrió a cargo de un intelectual reconocido, Luis Cobiella. En la convocatoria de aquella época tuvieron lugar los típicos actos deportivos: torneos de ajedrez, de tenis y de fútbol. También tuvieron efecto acontecimientos imprescindibles en cualquier celebración de la época -léase “Fiesta de Arte y Folclore” en el Teatro Leal-.
Tendremos que esperar a 1956 para que la romería se consolide y se convierta en un acto multitudinario, pues el mencionado logro fue gracias al apoyo de todas las entidades e instituciones laguneras.
Posteriormente, de la mano de la Universidad de La Laguna se incorporarían representaciones de otras Islas, como los Bailarines del Hierro, los Buches de Lanzarote, Coros y Danzas de Santa Cruz de La Palma o Princesa Guayarmina de Gran Canaria. Ello contribuiría a que, a principios de los años 60, fuera concedido el título de “Romería Regional” a la romería de San Benito, siendo la única que lo ostenta de todas las que se celebran en el Archipiélago.
Al contar esta historia hemos querido reflejar el esfuerzo de las instituciones, así como de mucha gente lagunera, ¡No sólo vecinos de barrio!, que sería una pena cayera en el vacío. Los tiempos han cambiado, por eso nuestra Romería requiere de la filosofía que la inició, en la que la participación de todos era indispensable.
Fdo.: Julio Torres Santos
Presidente
San Cristóbal de La Laguna, a 28 de abril de 2016-05-04
