Hoy es el día de los enamorados

Hoy hablarmos de cómo una onomástica se ha convertido en el día más temido u odiado por algunos y más feliz para otros

Todos sabemos que San Valentín fue un obispo que hacia el siglo III desafió al emperador romano Claudio II, casando a jóvenes. Este emperador había prohibido el matrimonio entre jóvenes porque creía que los solteros sin familia eran mejores soldados.

Así que San Valentín los casaba en secreto, de ahí que sea el patrón de los enamorados. El emperador Claudio II, cuando se enteró de lo que hacía lo mandó llamar. Fue encarcelado, martirizado y finalmente ejecutado el 14 de febrero de 270.

Esta fecha fue establecida por el Papa Gelasio I para honrar a San Valentín, alrededor de 496 d C. La costumbre de intercambiar regalos y cartas de amor nació en Gran Bretaña y Francia durante la Edad Media, hacia mediados del siglo XV. En norteamérica fue adoptada esta costumbre a principios del siglo XVII.

Pero, claro, ahondando más encontramos otro motivo para poner esta onomástica ese día en concreto.

El Papa Gelasio lo hizo así para solapar la fiesta pagana de «Las Lupercales» que se celebraba en la Antigua Roma cada 15 de febrero en honor de Lupercus, protector de los pastores y rebaños. Pues eso, cada uno que lo interprete como quiera. Aunque deja poco lugar a la imaginación.

En algunos países no sólo se intercambian tarjetitas y regalitos, así nos podemos encontrar estas costumbres:

En Inglaterra e Italia las mujeres al amanecer del día de San Valentín se asoman a la ventana y esperan que pase un hombre, ya que según la tradición, ese será el hombre con el que se casarán. Jeje, no sé que pensar sobre esta tradición, mira que puede ser que quien pase por debajo sea un cardo, en todos los sentidos. O peor, el pobre hombre que pase por debajo de la ventana de alguien, digamos, no muy agraciada.

En Japón, los jóvenes se dirigen al monte Fuji para tocar la “Campana del Amor” tres veces, repitiendo el nombre de su pareja, creyendo que su relación se volverá más fuerte.

En España se celebra desde mediados del siglo XX, de la mano de Galerías Preciados. Aprovecharon el tirón, viendo como en otros países ese días el negocio era seguro.

Lo que está claro es que se popularizó, y mucho, con películas como “El día de los enamorados” y “Vuelve San Valentín” a principios de los años 60.

Sea como fuere, es una bonita costumbre regalar algo a la persona que queremos. Pero claro, siempre puede resultar un pelín agobiante, o cuanto menos paralizante. Porque resulta que hay veces, muchas diría yo, que este detalle se le puede escapar a nuestra pareja. Y que no pensemos que si nuestra media naranja no nos regala nada es que no nos quiere, faltaría más.

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