Hoy celebramos San Blas una tradición que une a España cada 3 de febrero: San Blas y sus ritos populares

Procesión de la Virgen de Candelaria acompañada de San Blas, años 20.
Cuando llega el mes de febrero en las calles de España, las celebraciones en honor a San Blas recuperan entre tradiciones, devoción y folklore un ritual que transciende generaciones. Más allá de la solemnidad litúrgica, comunidades de norte a sur del país se vuelcan en costumbres que mezclan lo religioso con lo popular, convirtiendo este día en una jornada de identidad cultural y convivencia.
La bendición de las gargantas y las velas cruzadas
Uno de los actos más extendidos es la tradicional bendición de las gargantas, un rito cargado de simbolismo que se realiza en templos y parroquias durante la jornada festiva. Fieles de todas las edades se acercan a recibir la bendición en un momento que a menudo se acompaña de dos velas cruzadas alrededor del cuello, evocando la intercesión del santo protector contra los males de garganta y afecciones respiratorias.
Este ritual, de origen centenario, tiene raíces en la figura de San Blas como protector de la garganta, debido a la creencia popular de que salvó milagrosamente a un niño que se había atragantado con una espina de pescado.
Rosquillas, pan bendito y dulces típicos
Junto a la bendición física, la bendición de alimentos es otra de las tradiciones más arraigadas. Las calles y plazas se llenan de puestos donde se venden o reparten productos como rosquillas, panes artesanales y dulces típicos —que en muchos lugares también se llevan a los templos para ser bendecidos— con la idea de que su consumo o conservación traerá salud y buena suerte durante el año.
En algunas regiones, como el País Vasco o Navarrete, los cordones de algodón de colores también se bendicen y se colocan al cuello, una práctica que la tradición manda mantener durante nueve días antes de quemarlos como cierre del rito protector.

El cordón de San Blas
El cordón de San Blas es quizá la representación tangible más extendida de esta devoción popular. Cada familia adquiere uno de estos cordones que, una vez bendecidos en la iglesia, se lleva al cuello durante nueve días con la fe puesta en la protección frente a las dolencias invernales, especialmente las relacionadas con la garganta.
Procesiones con la imagen del santo
En numerosos municipios, a partir del 1 de febrero se suceden actos que alcanzan su climax el día 3. Las procesiones con la imagen de San Blas arrancan de iglesias y ermitas, acompañadas por cofradías, bandas de música y fieles que portan sus ofrendas —entre ellas panes o rosquillas— para ser bendecidos.
Estos desfiles son momentos de fuerte cohesión comunitaria, donde lo religioso se fusiona con lo festivo, atrayendo incluso a visitantes y turistas a localidades que mantienen vivo el calendario festivo tradicional.
Fiestas populares: ocio, música y actividades para todos
Además de los actos litúrgicos, muchas localidades completan el programa con fiestas populares que incluyen música, bailes, ferias y actividades infantiles. Mercados artesanales, degustaciones, conciertos callejeros y actos culturales convierten la fecha en una cita social que dinamiza la vida local y el tejido asociativo.
Desde el norte hasta el sur, las celebraciones de San Blas consolidan una tradición rica en símbolos, sabores y ritos que no solo evocan antiguas creencias, sino que refuerzan la identidad y el sentido de comunidad en cada rincón del país.
