GASTRONOMÍA TRADICIONAL EN TIEMPOS DE CARNAVAL (y VI). Carlos García

En La Palma se consumen también los almendrados y los marquesotes, como en cualquier fiesta que se precie.

En el Hierro no podemos olvidar a las quesadillas que ya han extendido su consumo por todas las islas, y que utiliza en su industria el queso, el azúcar, limón, canela y matalahúva. Parece haber sido también postre obligado en tiempos de Don Carnal, según informa Caro Baroja, apareciendo desde tiempos muy remotos, como recoge Elfidio Alonso, en una estrofa de Calderón de la Barca:

! Oh loco tiempo de Carnestolendas

diluvio universal de las meriendas

feria de casadillas y roscones……

Tampoco podían faltar los turrones y los turrados. De los primeros tal y como los describe Amaro Lefranc, son “pequeños discos de pasta dura, cubiertos de obleas por ambas caras…”.

De los turrados, dulce muy rústico integrado por granos de trigo tostado y revueltos en miel y azúcar, que los une entre sí como terrones, precisándose una buena dentadura para poder comerlos.

No olvidemos los sabrosos licores que se preparaban para el consumo de esos días. Con las cáscaras de las naranjas, que se habían guardado y colocadas a secar durante tiempo antes, se elaboraba la mistela, licor muy apreciado en los carnavales.

Estas cáscaras secas se colocan a macerar con aguardiente, matalahúva y canela durante 15 días, al cabo de los cuales se mezcla con un arrope e infusión de flores.

También el licor de café era muy solicitado y su elaboración es similar pero con el añadido del café molido.

¿Y que decir de nuestros vinos? El consumo era obligado y no existía mesa que no ofreciera al consumidor un vino de cualquiera de nuestros pagos, ya fuera de La Matanza, o de Icod de los Vinos, sin faltar en las clases más pudientes, las botellas de malvasía o el vino rico de tea de La Palma.

En definitiva, éste ha sido un repaso por parte de la gastronomía peculiar que los habitantes de Canarias hemos utilizado para festejar y celebrar una de las fiestas mas populares desde tiempos remotos.

A pesar de que el carácter de la fiesta ha variado extraordinariamente en la actualidad, es bien cierto que aún se conservan estas peculiaridades culturales y folklóricas, pues no olvidemos que la cocina y los alimentos conforman parte del folklore, que identifican una manera de ser y comportarse de todo un pueblo, y por las que hay que luchar para evitar su desaparición.

A todos nos gusta saborear en los diferentes kioscos cualquier tipo de comida o bebida, pero,…. ¿quién cambia unas buenas torrijas con un vasito de mistela para festejar el Carnaval?

 

 

También te podría gustar...