Fotos y poemas al verano (V)

Pero quizá, como expresa en ‘El mejor momento del día’ el escritor Raymond Carver, uno de los placeres del verano pueda ser dedicarse a la contemplación durante las «frescas noches» sin aspirar a nada más que un instante de tranquila felicidad:
Frescas noches de verano.
Ventanas abiertas.
Lámparas encendidas.
Fruta en el cuenco.
Y tu cabeza en mi hombro.
Son los momentos más felices del día.
Después de la primera hora de la mañana,
claro. Y del momento
antes de comer.
Y la tarde, y
el principio del atardecer.
Pero me encantan
estas noches de verano.
Más incluso, creo,
que aquellos otros momentos.
El trabajo acabado por ese día.
Y nadie que pueda molestarnos ahora.
O nunca.
