Fotos y poemas al verano (IV)

El verano es también la estación de lo inesperado: El destino puede aguardar a la vuelta una esquina o pasar frente a nosotros sin que nos dé tiempo a reconocerlo. Así lo relata en una de sus Rimas Gustavo Adolfo Bécquer:
Pasaba arrolladora en su hermosura
y el paso le dejé;
ni aun a mirarla me volví, y, no obstante,
algo a mi oído murmuró: «ésa es».
¿Quién unió la tarde a la mañana?
Lo ignoro; sólo sé
que en una breve noche de verano
se unieron los crepúsculos, y… «fue».
