Fotos y coplas de desamor (Poesía popular canaria). Popular III

Parranda tradicional de cualquier pueblo de las islas. Foto años 60.
De la verdadera historia de la Dolores, la de la copla
Si vas a Calatayud / pregunta por la Dolores; / que una copla la mató / de vergüenza y sinsabores…
¿Quién, todavía, no la recuerda? Acerca de ese personaje femenino circula una interminable leyenda que, del teatro, saltó al cine, partiendo de un supuesto suceso en el que salía malparada la maña en cuestión. Aquella Dolores existió realmente, pero me temo que en gran medida se desconoce lo que en verdad le ocurrió y de dónde partió la cuarteta sobre todo que mancillaba su honor.
El escritor catalán José Felíu y Codina viajaba en tren cuando en la estación aragonesa de Binéfar se asomó a una ventanilla al escuchar la copla de un ciego que, acompañándose a la guitarra, cantaba una historieta sobre una mujer deshonrada. Nada nuevo, en principio, como argumento teatral, pero llegado a Barcelona, aquél se puso a escribir un romance que, una vez impreso daría origen a un drama del mismo autor, que tituló «La Dolores», como la protagonista de aquel referido cantar de ciegos.
Pasaron dieciséis años hasta que Felíu y Codina logró estrenar su pieza en el teatro Novedades, de Barcelona, el 10 de noviembre de 1892 y el 19 de marzo de 1893 en el madrileño teatro de la Comedia. Entre los espectadores de esa última función se encontraba el célebre compositor Tomás Bretón quien, entusiasmado con la historia decidió adaptarla escribiendo no sólo la partitura, que era lo habitual en él, sino asimismo el libreto. Con un sensacional éxito se dio a conocer el 16 de marzo de 1895, en el teatro de la Zarzuela, de Madrid. Está catalogada como ópera y tiene tres actos. Su jota goza desde entonces de una difusión extraordinaria y no hay representación antológica de la zarzuela donde no aparezca, iniciándose con el tenor de turno que con brío, ataca aquello de: «Aragón la más hermosa / es de España y sus regiones…»
Mañana le contaremos más de la verdadera historia de «La Dolores», ahora una copla de desamor del acervo popular de las islas:
A mí me llaman el bobo
y yo, con mi bobería,
te estuve queriendo un año
para aborrecerte un día
