Fiestas y Tradiciones de la segunda quincena de julio: El patronazgo de Santiago

El primer testimonio que conocemos en el que Santiago es invocado como patrono se debe al monje Beato de Liébana, cuya fama le viene por ser el autor del Comentario al Apocalipsis de San Juan, más conocido como el Beato de Liébana. A él se le atribuye también el himno en honor al apóstol, O Dei Verbum, que así se conoce por las palabras que inician la composición, escrita años antes de que se descubriera en tierras gallegas el supuesto cuerpo de Santiago el Mayor.
Al monje Beato lo vamos a encontrar en la segunda mitad del siglo VIII en tierras cántabras, en concreto, en el monasterio visigodo de San Martín de Turieno –en el siglo XII cambiará su nombre por el de Santo Toribio de Liébana– cuando en la corte asturiana reina Mauregato, a quien se le inculpa haber aceptado pagar a los infieles del sur el infame tributo anual de cien hermosas doncellas del reino. Necesitado estaba, por tanto, el rey, no solo de la ayuda terrenal sino también de la celestial, pues a la amenaza del sur se le unía la de su propia corte.
El himno es una oración para la liturgia del santo en doce estrofas, escrito entre los años 783 y 788 y dedicado al rey Mauregato, tal y como se puede leer en el acróstico formado por las iniciales de cada verso: “¡Oh rey de reyes, escucha al rey Mauregato y muéstrate generoso con él como puede esperarse de tu bondad!”. Lo importante del himno, en el caso que nos ocupa, no es la intencionalidad política del monje al legitimar la corona de Mauregato, sino las referencias a Santiago, donde afirma primero que vino a Hispaniam:
“Quedan los grandes hijos del Trueno/ que, a ruegos de su generosa madre/han conseguido con razón/ el honor supremo/ de regir Juan sólo toda Asia/ y su hermano apoderarse de España”, para posteriormente invocarlo como patrono y protector de los cristianos frente a los infieles:
¡Oh apóstol santísimo y digno de alabanza,
cabeza refulgente y dorada de España,
defensor nuestro y patrono nacional
sé nuestra salvación celeste contra la peste
y aleja de nosotros toda enfermedad, llaga y maldad!
