Especial Navidad: La Navidad lagunera y sus famosos pasteles (III). Por Julio Torres Santos

En portada el antiguo claustro del Palacio Lercaro. Interior la calle de San Agustín en 1931
El día de Navidad en casa de María Gracia: María Gracia tuvo su taller en una antigua casa solariega en la calle San Agustín, hoy desaparecida, propiedad de la familia de Nava.
Cuando llegaba la Navidad, y especialmente en Nochebuena, el taller de María Gracia se transformaba. Para recibir convenientemente, entre aromas de brezo y romero, a los asiduos clientes de entonces, sus operarios bajaban de los montes circundantes el ramaje necesario para engalanar el zaguán y el patio de la antigua casona.
La fama de sus pasteles fue tal que acudían a encargarlos –e incluso a consumirlos allí mismo, acompañándose de una copita de anís o mistela- gentes procedentes de toda la Isla, si bien eran mayoritariamente laguneros y vecinos de Santa Cruz. Y es que los pasteles laguneros se hicieron imprescindibles en las Navidades tinerfeñas, como denota esta copla, por demás cruel.
Esta noche es Nochebuena,
noche de comer pasteles;
el que no tiene dinero
se arrima “pa” las paredes.
