Escudo del nuevo obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Eloy A. Santiago Santiago

El escudo que elige cada obispo, esto es el «escudo episcopal», tiene una gran relevancia, pues es su sello oficial, que lo identifica y que refleja su identidad y misión pastoral. El nuevo escudo incluye emblemas, lemas y otros símbolos que tienen significado religioso y personal.
Don Eloy A. Santiago ha optado por un escudo de forma «española», terciado –esto es de tres cuarteles– en perla invertida.
En el primer cuartel, sobre un campo de gules, el pelícano con su piedad natural; en el segundo, en campo de azur, el ancla puesta en barra adiestrada por una estrella de ocho puntas: todo en oro y acompañada en punta de tres ondas de agua en plata; en el tercero, en campo de oro, la concha al natural, cargada de la Cruz de la Orden de Santiago en rojo y encerrada entre dos ramas en verde decusadas en punta.
El lema: «UT MINISTRARET» –«Para que pueda ministrar»– que está en letras mayúsculas lapidarias en sable, se carga sobre una voluta natural, colocado en punta.
El escudo, acolado de una cruz procesional en oro, cargada en el corazón por una gema de color rojo, está timbrado de un capelo perelaticio (galero) en sinople, del que cuelgan doce borlas, seis por cada lado. Estos ornamentos indican en heráldica la dignidad episcopal.
Interpretación
El escudo está divido en tres cuarteles para representar las tres virtudes teologales. Disponen a los cristianos a vivir en relación con la Santísima Trinidad.
En el campo superior izquierdo aparece representada la virtud primera, la caridad, a través del pelícano que alimenta a sus crías, y que la iconografía cristiana ha asociado a Jesucristo y la eucaristía. Esta última ocupa un puesto destacado en la espiritualidad de Mons. Santiago, alimentada por el carisma y los escritos de san Manuel González, el Obispo de los Sagrarios Abandonados, apóstol de la eucaristía.
Al lado superior derecho se presenta la virtud de la esperanza, simbolizada por el ancla, situada sobre tres olas que recuerdan el océano Atlántico en el que se encuentran las Islas Canarias. La esperanza remite también al Año Jubilar 2025, convocado mediante la bula «La Esperanza no defrauda», en cuyo marco fue nombrado obispo y recibió la ordenación episcopal. Por último, esta virtud aparece relacionada con la bienaventurada Virgen María –representada por la estrella de ocho puntas tomada del escudo del papa Francisco, que lo llamó al ministerio episcopal.
En la parte inferior se encuentra la fe como fundamento de la esperanza y la caridad. Está representada por la concha que recuerda tanto al sacramento del bautismo, en el que se recibe el don de la fe, como a la vida entendida como peregrinación por ser imagen habitual del camino de Santiago de Compostela, cuya cruz superpuesta representa los apellidos del obispo y, por tanto, la familia o iglesia doméstica en la que nació y en cuyo seno recibió la fe y maduró la vocación. Por último estos símbolos aparecen entre dos hojas de palmera, que remitiendo al lugar de origen del obispo, representan, sobre todo, el martirio, el testimonio de aquellos que vivieron la fe de forma heroica.
Con esta rica simbología, Mons. Santiago exprese su propósito de que su episcopado, con la ayuda de la gracia de Dios, contribuya a que –como afirma el Concilio Ecuménico Vaticano II– todo el mundo «crea el anuncio de la salvación; creyendo, espere, y esperando, ame».
