Es tiempo de Navidad: La pequeña imagen del Niño Jesús de la Concepción de La Laguna. Por Julio Torres Santos

La iglesia matriz lagunera conserva una pequeña imagen del Niño Jesús con la mano derecha alzada en el gesto sacramental de la bendición, venerada en el retablo homónimo. Dicho retablo fue mandado a construir, en 1720, por el Capitán Lázaro Abreú, consejero de Hacienda y veedor de la gente de guerra de Tenerife, para que sirviera de lugar de culto a la Imagen, según consta en una cláusula de su testamento. En vida de este notable se empezó a construir el retablo, en el trascoro de la catedral, siendo donado a la Corporación en 1727. La disposición en el retablo de la Imagen, que poseía la Hermandad Sacramental de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, fue precedida de solemnes fiestas. Las reformas emprendidas en la iglesia en el año 1904 determinaron que el retablo fuera situado en su lugar actual, a un lado de la Capilla de Ánimas, a los pies de la nave del Evangelio.
Obra de un autor anónimo tinerfeño, la figura del Niño Jesús es de plomo policromado, con una altura de 60 cm. La Imagen gozó de una importante devoción en la religiosidad popular de la Isla durante el Antiguo Régimen, como muestra el regidor Anchieta y Alarcón en su Diario (Apuntes curiosos):
“Se ha tenido mucha devoción con Él y estuvo casi siete años perdido porque como lo llevaban si algún enfermo lo pedía, y también preñadas si tenían malos partos, y por eso lo llamaban el parterito”.
En la devoción y culto a esta figura del Niño Jesús jugaron un papel primordial los atributos divinos con que se le representa, así como los poderes taumatúrgicos, de redención curativa, y las funciones de enfermero y fecundador.
