El verdadero problema de Eliseo Izquierdo y su fecha con la fundación de la Romería de San Benito Abad en La Laguna

Antes de presentar un documento en nombre de una comisión ésta debe estar fundada, ¿o no?

En 1997, en la revista La Laguna 30 Días, bajo mi dirección, publicamos los siguiente:

«Este año nuestra romería regional cumplirá su 50 aniversario. Son cincuenta años de aconteceres, de anécdotas, de romeros y parrandas, de carretas y ganados, de cantadores y bailadores que han escrito las páginas de una historia que resumimos a continuación.

El 26 de mayo de 1947, Gonzalo Antonio Hernández Arrón, en su calidad de secretario de la primera Comisión de Fiestas de San Benito Abad (La Laguna) dirigió un escrito al Gobernador Civil -«suplicando se digne conceder autorización para los festejos que en honor de San Benito Abad han de celebrarse los días 31 del corriente y 10 de junio”- y al Ayuntamiento lagunero -para que concediera “algún donativo con destino a dichos festejos”, del que se hace eco nuestro soporte gráfico.

La Comisión Municipal Permanente (actual Comisión de Gobierno), reunida en sesión ordinaria el 19 de junio de 1947, se pronunció en los siguientes términos:

“Se dio cuenta de un escrito del Sr. Secretario de la Comisión de Fiestas de San Benito Abad solicitando una subvención para ayuda de los gastos que las mismas ocasionan. La Comisión Municipal Permanente acordó quede sobre la mesa”.

Naturalmente, con el eufemismo de “quedar sobre la mesa” se dejaba constancia de que no se aportaba ayuda alguna, lo que sí ocurriría al año siguiente. El 4 de junio de 1948, Virgilio Martín Rodríguez solicitaba “el donativo que estime conveniente esa Corporación” para “la celebración de los actos que los vecinos del barrio de su nombre preparan en su honor los días 19 y 20 de los corrientes”, poniendo como excusa que se deseaba “darles mayor esplendor” por “celebrase el presente año el XIV Centenario del glorioso Patriarca Benedictino”. En esta ocasión la solicitud sí sería atendida, como prueba el acta de la misma comisión, reunida en sesión ordinaria el 10 de junio de 1948:

“Leyóse una instancia suscrita por el Sr. Presidente de la Comisión de Fiestas de San Benito Abad de esta Ciudad, solicitando ayuda económica para los gastos que dichos festejos ocasionan. La Comisión Municipal Permanente, teniendo en cuenta que este año se celebra el XIV Centenario del glorioso Patriarca, acordó por unanimidad, por esta causa, hacerle donativo de trescientas pesetas”.

Así pues, probablemente el hecho de que en 1947 no se concediera subvención alguna para la romería y sí al año siguiente ha llevado a Eliseo Izquierdo «cronista» oficial de La Laguna -albárdame ese cangrejo- a situar erróneamente el nacimiento de la Romería de San Benito Abad en 1948. Además de colocarse en una sinrazón, por otra parte lógica, pues tenía que inventar algo para celebrar y recomponer el patinazo de 1997, con Elfidio Alonso de alcalde lagunero, pues el 50 aniversario lo celebraron  en 1998… «Si hace falta, novelamos este asunto y que más da un año más o menos», deberion pensar.

Pues si bien es cierto que, como explicaremos, las fiestas en honor de San Benito se instituyen alrededor de 1540, éstas dependían del Gremio de Labradores y, tras la desaparición de éste en el s. XIX, dejarían de celebrase hasta las primeras décadas del s. XX. Pero entonces estaban en manos de los ricos hacendados de la Villa de Arriba, quienes costeaban la pequeña fiesta y procesión en honor al Santo. Así, enviaban algunas cabezas de ganado de sus propias cuadras y construían en San Diego un barco que era tripulado por la chiquillería del barrio, gritando rejijides y lanzando «vivas” al hacendado que por cuenta propia -por lo que no había una continuidad- costeaba estos gastos.

Será en 1947 cuando surja una Comisión de Fiestas que organice a las gentes del barrio y, tratando de dar continuidad y esplendor a la romería, solicite donativos y la participación privada e institucional para hacer carretas, traer más barcos y algunas danzas.

Tenemos, pues, que trasladarnos hasta 1947, tres años antes de que Eliseo Izquierdo, como consta en las actas, formara parte de la comisión, para que las fiestas vuelvan a celebrarse con todo esplendor. En ese año se crea por primera vez una Comisión de Fiestas, encabezada por Virgilio Martín y actuando como secretario Gonzalo Antonio Hernández Arrón, que solicitó donativos y organizó las fiestas, así como un baile que tuvo lugar en el salón de un vecino de San Benito, llamado Juan (actualmente ubicado en el edificio que ocupa la Cafetería Varadero). Sin embargo, los donativos y la recaudación del baile no fueron suficientes, por lo que Cirilo Hernández, padre de los hermanos Hernández Arrón, aportó el importe que faltaba para cubrir el presupuesto.

Esta primera comisión estuvo compuesta por Virgilio Martín, presidente, los hermanos Gonzalo Antonio, secretario, Pastor y Esteban Hernández Arrón, Ángel Álvarez, alma mater de la Romería, y José «Cañizares”. Se organizó la primera y modesta romería de la siguiente forma: Cruz Alzada de la parroquia de La Concepción, danza de San Diego, danza de San Benito, imagen de San Benito a hombros, párroco de La Concepción, danza de Pedro Álvarez, barco de San Diego, barco de Pedro Álvarez con tripulación ataviada de marinero, una pequeña parranda de vecinos del barrio y entre treinta o cuarenta yuntas que procedían de las cuadras de la Villa de Arriba y de los particulares don Virgilio, don Cándido, don Cirilo, don Ignacio y don Sixto, entre otros. Todo el ganado iba previamente lustrado, engalanado con cintas de colores en los frontiles y luciendo vistosas colleras.

Esta primera romería bajó por la calle Lucas Vega, callejón de Andrés Rosa (c/ Montaraz), calles Maya, La Carreta y Adelantado, plaza de la Concepción, plaza del Dr. Olivera, y subió por la calle Marqués de Celada, donde desde diferentes casas se arrojaron granos de trigo y flores de retama amarilla al Santo, que regresó hasta su ermita.

Similares componentes y recorrido tuvo la romería en 1948, con la diferencia de que se añadieron, auspiciadas por Ángel Álvarez -conocedor de la forma de engalanar las carretas en La Orotava- cuatro carretas decoradas con frutas y hojas verdes, y una quinta representando una era, elaborada por Estéban Hernández Arrón; además de camellos y varias parrandas. También, como se ha dicho, el Ayuntamiento contribuyó, por primera vez, con trescientas pesetas de donativo.

Al año siguiente, la romería, a la que se añadieron un decena de carretas, así como más parrandas y rebaños que precedían al Santo, discurriría por su itinerario actual. En este año obtuvo una subvención del Ayuntamiento de 500 pesetas, e idéntica cantidad para la primera feria de ganado.

La plena institucionalización de nuestra romería llegaría en 1950, cuando aparece el primer programa de las fiestas y un pregón radiofónico. Entran a formar parte de la Comisión, entre otros, Cipriano Hernández y Elisio Izquierdo. Sí, éste se incorpora en 1950, con 18 años, y no en 1948, como afirma en un reciente artículo, cuando debería ser un niño de 16 años en esa época y debía andar aún con pantalón corto. Todo ello, según la documentación que obra en nuestro poder. En el lado opuesto, no existe ninguna que pruebe que Eliseo Izquierdo perteneciera a la Comisión desde 1948.

Cuando Eliseo Izquierdo habla sobre la Romería de San Benito Abad, para decirlo cortesmente y aplicando Corintios, hace serias economías con la verdad.

También te podría gustar...