El Santa Claus o Papá Noel (III). Por Carlos García

En 1.897 Francis Church, editor del periódico “New York Sun”, escribe una editorial en respuesta a una carta escrita por una niña de ocho años de edad, Virginia O`Nalón, quién preguntaba si realmente existía Santa Claus y que resulta ser muy convincente para el arraigo en la creencia de la mítica figura.
Y a comienzos del siglo XX, en 1.902, el libro infantil “The life and adventures of Santa Claus” de L. Frank Baum, origina y difunde la historia de cómo Claus se gana la inmortalidad y su condición de santo.
Por fin, como último impacto definitivo en la imagen de Santa Claus, está la influencia de una campaña publicitaria navideña de la Coca Cola en 1.930, cuando aparece en el cartel anunciador la imagen de Santa Claus, haciéndose entonces más alto, grueso, de aspecto bonachón, con barbas blancas y vestido de rojo con ribetes blancos, colores oficiales de la bebida de cola. Fue el pintor de Chicago, de origen sueco, Abdón Sundblom, quién, tomando como modelo a un vendedor jubilado llamado Lou Prentice, dibujó la figura que se estrenó en la campaña de 1.931 y que, con posteriores retoques, fue usada como reclamo de las campañas publicitarias que se ha seguido usando hasta la actualidad, aunque no parece cierta la creencia de que los colores rojos y blancos de la vestimenta tenga su origen en los de la marca comercial aunque sí que contribuyeron a su éxito y popularización, porque existen ilustraciones y descripciones casi idénticas anteriores al anuncio como la de Thomas Nast ( 1.869) o la de San Nicholas Magazine ( 1.926).
En cuanto a la residencia y morada de Papá Noel, como la leyenda es originaria del hemisferio norte, se difundió la idea de que viviría en el Polo Norte; pero hay que conocer que en otras localidades cercanas también admiten su territorio como el hogar de “Santa”, como en la Laponia finlandesa y sueca.
