El Papa pide para Navidad fijar la mirada en los pobres

El buen clima en Roma propicia imágenes como la del pasado domingo en la plaza de San Pedro. Bajo un espléndido sol, miles de peregrinos de todo el mundo escucharon al Papa Francisco explicar cuáles son los lugares en los que un cristiano debe fijarse durante la Navidad.
Tomando como referencia la lectura del Evangelio de la visitación de la Virgen a Santa Isabel, el Papa dijo que ese mismo asombro con el que Santa Isabel saludó a su prima María, tiene que ser el asombro con el que vivir la Navidad. Hay que mirar con «asombro» a estos lugares de la Navidad que el Pontífice cifra en tres: El prójimo, la historia y la Iglesia.
Es necesario ver con una mirada de asombro al otro, al prójimo, y sobre todo al pobre porque «Dios entró al mundo como un pobre y primero se rodeó de pobres».
Francisco pide mirar con asombro también a la historia para no leerla al revés. «Sucede, -explicó el Pontífice-, cuando la historia parece determinada por una economía de mercado dominada por los potentes de turno». Pero «el Señor cambia las cartas» y «colma de bienes a los hambrientosmientas despide vacíos a los ricos», apostilló.
Por último, el tercer lugar es la Iglesia. Mirarla con sorpresa no es mirarla solo como la institución religiosa que es sino «como una Madre». Una Iglesia, -pidió el Papa-, en la que Jesús no sea «una posesión que defender celosamente» sino una Madre de brazos abiertos «que siempre llama a todos con una sonrisa».
Es en estos tres lugares, aseguró el Papa, donde es posible encontrarse con Jesús en Navidad.
