El Mercado Municipal de La Laguna con la cocina tradicional de las fiestas de verano: Cabrito en adobo al estilo de Güimar

La cocina tradicional de Güímar hay que entenderla en el contexto de la cocina canaria, de la que, obviamente, forma parte. La mayoría de los platos a los que nos referiremos aparecen, por lo tanto, en buena parte de los municipios de las Islas. Sin embargo, las características particulares de cada ámbito proporciona a su cocina unos rasgos típicos, que pueden ser parcialmente diferentes a las peculiaridades de otras áreas. En ocasiones, la particularidad local se refiere, no tanto a la composición de los platos en sí mismos, sino más bien a la especial vinculación de estos a una tradición de la que forman parte inseparable.
Es evidente que la homogeneización cultural que se ha venido desarrollando en Canarias, sobre todo en las cuatro últimas décadas, ha tenido también repercusión en la gastronomía, incorporando nuevos alimentos, nuevas maneras de cocinar e incluso nuevas maneras de comer. Esto ha tenido, como contrapartida, el desarrollo de un proceso de paulatina extinción de la gastronomía tradicional. Sin embargo, algunos de los elementos definitorios de la tradición gastronómica de Güímar se han podido conservar incorporados, en muchas ocasiones, como un elemento más a las más antiguas tradiciones festivas que tan celosamente mantienen vivas los güimareros.
Güímar cuenta con una agricultura muy variada como las hortalizas y las frutas tropicales (papayas, aguacates, mangos). Los platos típicos que se pueden degustar en Guimar son, la sopa de cabra, cabrito en adobo, conejo en salmorejo, conejo con pulpo, puchero, cazuela de pescados… entre otros.
Ingredientes:
Cabrito, 1 kilo
Vino blanco, 4 tazas
Sal gorda, 1 cucharada
Ajo, 4 dientes
Orégano, al gusto
Comino, al gusto
Guindilla, al gusto
Miga de pan, 3 cucharadas
Vinagre, 1 cucharada
Hoja de laurel, 2 unidades
Tomillo, al gusto
Pimentón dulce, 1 cucharada
Aceite de oliva, 6 cucharadas
Cebolla, 2 unidades
Manos a la Obra
Machacar en un mortero los ajos, la sal gorda, un poco de orégano, cominos, la guindilla, la miga de pan remojada en vinagre y un trozo de hígado de cabrito, frito previamente.
Lavar el cabrito, trocearlo y secarlo con papel absorbente.
Untar los trozos de cabrito con el preparado anterior y colocarlo en una fuente honda.
Añadir el laurel y el tomillo y regar con el vino.
Meterlo tapado 24 horas en la nevera.
Pasado ese tiempo, escurrir el cabrito y reservar el caldo.
Freír el cabrito y reservarlo en una cazuela.
En el mismo aceite, dorar los cascos de cebolla, añadir el caldo reservado y dar un hervor; añadir todo a los trozos de cabrito.
