El futuro incierto del Casino de La Laguna (I)

El Casino se enfrenta a un futuro incierto, “desilusionante”. En palabras de muchos de sus socios es un edificio carente de actividad social y abocado a un deterioro galopante, tras más de veinte años sin recibir el mantenimiento adecuado de sus fachadas y elementos exteriores.
El problema más inmediato al que tiene que hacer frente la directiva que encabeza José Miguel Palmero Samarín – heredera directa y corresponsable de la presidida por Juan José Pérez García- está relacionado con la continuidad de él y su propia Junta, incapaz de afrontar los graves problemas que está empezando a dar la edificación y la la inatividad de esa Sociedad.
Haciendo un poco de historia, recodemos que el Casino ocupa el “Palacete de Martín Rodríguez”. El Casino de La Laguna fue fundado en 1899 y desde entonces ha tenido diferentes sedes, la inmediata anterior a ésta de la lagunera calle «El Agua», fue aquélla de la calle de La Carrera, un edificio que, como puede pasar a éste, fue abandonado a su suerte.

Derribo del edificio del antiguo Casino de La Laguna 1973.
El Palacete actual es un ecléctico edificio que fue construido a principios del siglo XX según proyecto del arquitecto Mariano Estanga, en el que predomina el estilo modernista en los balcones laterales. La esquina del edificio tenía un bonito patio ajardinado utilizado como terraza del bar cafetería –en la actualidad tras la mala gestión de estas últimas juntas, convertido en un erial abierto al público-.
Hace unos años, cuando casi ninguno de los miembros de la actual junta ( ni tan si quiera sus padres y ancestros) eran ni siquiera socios, el Casino organizaba actividades de recreo, deportivas y culturales. Además contaba también con un restaurante y tasca para los socios, con unos precios muy decorosos y de mercado. Actualmente la tasca sa ha convertida en una chillout, eso sí, siempre está cerrada y solo se abre como “Chilau pa fiestuquis particulares” de no socios normalmente, “fiestitas” que duran hasta altísimas horas de la madrugada. El resto, patio y restaurante, está en la actualidad abierto a todo el mundo, vamos, “en plan guachinche”, cosa esta «muy propia» de una sociedad que se precie y en la que se pagan 50 euros al mes.
Los sufridores y paganinis socios nos comentan que esta forma de llevar el Casino por parte de José Miguel Palmero y su Junta está muy alejada de su artículo dos que dice así: “Tiene por objeto proporcionar un centro de reunión a sus asociados, a través de actos sociales, culturales y deportivos».
Según el Casino lagunero, «En su estructura interna y funcionamiento el Casino de La laguna se rige por criterios de democracia, PLURALISMO y respeto a la dignidad de las personas».
Ahí queda eso, Mañana continuamos con mucho más, pues las quejas son muchísimas, claro para el que sepa leer en morín paladino.
