El Domingo de Ramos en Sevilla no es un domingo cualquiera

El Domingo de Ramos es un día muy especial para los sevillanos porque comienza la Semana Santa, una de las fiestas más importantes de la ciudad, donde sus habitantes e invitados dan rienda suelta a su fe cristiana y al arte con una pasión y entrega que llama tremendamente la atención seas o no creyente.

Madrugamos por la mañana para ‘escuchar el silencio’ de una ciudad que aún no se ha despertado, pero donde puedes ‘respirar’ que un acontecimiento de envergadura está a punto de empezar. Atravesamos el umbral de la noble puerta de la Macarena, donde se bendicen también, como en otros muchos sitios, las típicas ramas de olivo y palmas que según la costumbre llevamos en el ojal…

… Pero ¿de dónde proviene esta tradición? El Domingo de Ramos tiene lugar el domingo anterior a la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera, y marca el inicio oficial de la Semana Santa. Los católicos rememoran en esta festividad un ‘triunfo’: la ‘Entrada de Jesús en la Ciudad Santa de Jerusalén’ a lomos de un borrito; un acontecimiento que en la mitología judeo-cristiana tenía un significado proético de reconocimiento al nuevo Rey de Israel, simbolizando la paz y los nuevos tiempos. Mientras, las gentes mostraban su alegría cantando y arrojando ramas de olivo y palmas a sus piés…

… Y para ver la auténtica sevilla o lo sevillano por un día, así como entender el peculiar carácter de los sevillanos, abierto, alegre, generoso y muy religiosos, pero eso sí, «Mi Arma», una «jartá» de «supersticiosos» a la vez, que les lleva a tomar el Domingo de Ramos como una fecha importante, donde marca la vieja usanza «estrenar una prenda», que les dará suerte todo el año. Según el dicho popular “¡Domingo de Ramos! Quien no estrena, no tiene manos”…

Tomen nota: el ‘look’ que lucen hoy muchas sevillanas, haciendo un ‘guiño’ a la moda de los años 50, recurre a elegantes faldas y sencillas camisas de vistosos estampados florales, pero sin caer en excesivos pasteles, dado el carácter religioso de la celebración.

En cuanto a los hombres, todos y del cualquier edad van con traje, de colores azules o grises y con la camisa más clara que la chaqueta, pero la corbata más oscura que la camisa… Eso sí, quedando descartadas las camisas de tonalidades fuertes y negras. Los zapatos de cordones o mocasines y los calcetines del mismo color del calzado.

Y todo hasta la bandera, más gente que nunca. Las redes sociales han hecho que media España y una «jartá» de guiris y «capillitas» de chanclas y sudadera venidos de todos los rincones de España -incluyendo la Islas-, abarronten todo, e incluso zonas por las que antes te movias como pez en el agua…ahora toca ajo y agua. Todos, desde los medios -y las ofertas del trasporte-, han tenido la culpa, pero yo me lo paso bien otra vez más en un Domingo de Ramos en Sevilla. Este año en un sitio privilegiado, otra vez en el Hotel Derby, en la mismísima Plaza del Duque a tiro de piedra de la famosa «Campana».

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