Don Carnal acabará un año más encerrado en la masmorra de doña cuaresma. Por Julio Torres

Don Carnal es conducido por doña Cuaresma a la masmorra. La siete piernes de la vieja cuaresmera son los viernes de la cueresma.
Don Carnal un juerguista al que le gusta mucho comer, sobre todo carne, bailar, sexo, cantar y disfrazarse, mientras que Doña Cuaresma es una mujer seria y muy religiosa a la que le gusta comer especialmente frutas y verduras y que odia los bailes y celebraciones de Don Carnal, por lo que un enfrentamiento entre ambos es algo irremediable. Cuenta la leyenda que Don Carnal resultó triunfador en esta contienda y, tras la celebración de la victoria, Doña Cuaresma aprovechó su momento de debilidad para encerrarle durante cuarenta días, obligándole a comer frutas y verduras y devolviéndole a la libertad tras ese asueto, cuarenta días que el mundo cristiano celebra como la Cuaresma hasta la llegada de la Semana Santa y su Domingo de Resurrección.
Y para resarcirnos toca, pues, hablar del vencedor: el Carnaval.
Haciendo merecido homenaje a Don Carnal, durante el Carnaval todo está permitido, no existen los tabúes y hay libertad de acto y pensamiento. Así se celebra esta fiesta por todo el mundo, con disfraces y máscaras, alegría y desenfreno, dando pie un anonimato en el que todo vale.
Famosos internacionalmente, con sus gigantescos sambódromos, son los carnavales brasileños, tanto el de Río de Janeiro como el de Recife, muy parecidos a los carnavales que se celebran en Santa Cruz de Tenerife que destaca entre otros por su colorido y alegría. Siguiendo con los carnavales europeos son famosos los de Venecia, dentro de un corte más clásico, pero no por ello menos libidinoso, con sus elegantes bailes de máscaras y sofisticados disfraces, y los maratonianos carnavales de Colonia que los germanos comienzan el 11 de noviembre y continúan celebrando hasta el Miércoles de Ceniza.
Pero otros amantes del carnaval tienen una debilidad: los carnavales de Cádiz, un Carnaval que ha resistido incluso a las dictaduras más férreas, impregnando de alegría los meses enero y febrero, que en Cádiz parecen primavera.
Aunque se vive, más o menos, igual que lo hacen los germanos anteriormente mencionados, el pistoletazo oficial de salida lo da la Final del Concurso Oficial de Agrupaciones de Carnaval -que después se trasladan a la calle junto con las agrupaciones «ilegales»-, con sus letras incisivas, siempre removiendo conciencias, para reír o para que se te erice el vello, dando vida a una Cádiz, que pese a sus tristezas del día a día – la capital con más parados de España- en febrero se desmelena mostrando al mundo lo que Cádiz siente, lo que Cádiz vale.
Pero todo lo anterior perecerá en todas las ciudades en manos de la vieja cuaresmera, que no es una vieja cualquiera…desde mañana le hablaremos a lo largo de cuarenta días de esa vieja que sin ella tampoco existiría el carnaval, pues son tal para cual, como dice la copla:
Ya se van los carnavales
cosa buena poco dura
ahora viene la cuaresma
que son los carnavales
de los curas
