DESPEDIDA A PEDRO EL BACHILLER, SABANDEÑO
Carlos García
Hace pocas horas hemos despedido a Pedro Serrano mucha gente. En su último adiós se hicieron presentes numerosos familiares y amigos, vecinos, músicos y una sorprendente cantidad de personas que hacían honor y homenaje a su persona, al hombre bueno que siempre fue.
Pedro entró a formar parte del grupo Los Sabandeños poco tiempo después de haberlo hecho yo, solo uno o dos años después, allá por 1977 ó 1978 que la memoria me falla.
Como norma habitual entonces, una nueva incorporación al grupo precisaba un examen de ingreso que, a modo de broma, se les realizaba a los pretendientes, porque nunca fue una reválida ni se pedía nota de corte. Su apodo de “el bachiller” proviene, como ineludiblemente poseen los miembros de ese grupo, de forma casual. En el momento de la prueba para su pertenencia se le preguntó si trabajaba o se dedicaba a algo y contestó que se encontraba estudiando el último curso de bachillerato. E inmediatamente, pasó a ser conocido por el bachiller o el bachi, como cariñosamente lo nombraban todos.
Quiero despedirlo y recordarlo, a pesar del mazazo sufrido de su fallecimiento, como lo que era: un hombre cordial, alegre, jocoso, al que le gustaban las “coñas”, contar chistes, dar una broma. Ocurrente a mas no poder, con frases ingeniosas que salían de su mente con una rapidez inaudita, siempre atento a su entorno y a la última anécdota o situación. Esta personalidad tan abierta sorprendía a propios y extraños y hoy, en su funeral, se comentaba que no se le conocían enemigos, se llevaba bien con todo el mundo.
Entró en Los Sabandeños tocando la guitarra y cantando en la cuerda de tenores segundos, pero rápidamente pasó a ser el responsable del contrabajo, que manejaba de manera singular, sustituyendo a otro compañero que abandonó el grupo en aquellas fechas.
Fue una persona que no quiso protagonismo alguno, siempre en la sombra, sin ser visto pero atento a todo. De esa forma se te acercaba por detrás, y, con voz débil, susurrada, te comentaba alguna nueva frase u ocurrencia de las muchas que tenía o te contaba el último chiste. Fue un hombre abierto, sin maldad ni resentimiento que se hacía querer por todos. Sus frases, muy ingeniosas, practicaban un humor surrealista, lleno de contradicciones y situaciones, a veces difíciles de entender, pero que rezumaban un alto nivel de alegría, socarronería y doble sentido muy a la usanza lagunera. En los sabandeños muchos otros han empleado este tipo de humor, como Manuel Lemus, Juan Calzones, Miguel el Oreja, Juan Oliva, Julio Fajardo, José Antonio el Sebas y algún otro. Humor lleno de picardía y doble lenguaje que hace tener que pensar lo que se quiere decir. Así fue el Bachi.
Acuñó frases como cantar un “bolerito sambo”, que con frecuencia salían de sus labios, sin conocer con exactitud el significado, que tampoco falta hacía, y que se sigue utilizando en el grupo. Para nombrar a bares y tabernas o lugares parecidos, siempre estaba al quite para utilizar vocablos que servían para identificarlos: vamos a tomar algo en el Bar- lovento, decía, o en el Bar-quito, o en el Bar-quisimeto, o en el Bar-tolo….y el último de ellos, sugiriendo que los militantes del PP acudían al Bar-cenas para tomar una copa… Genio y figura, Pedro el Bachiller.
En un momento de su vida, de forma voluntaria pero sorpresiva para todos, se integró en el grupo religioso de los mormones. A pesar del respeto manifiesto en torno a una actitud religiosa, a muchos no nos cuadró su pertenencia entre los mismos, lo que motivó algunas bromas paralelas dando lugar a la creación de algunas coplas festivas, con la música de “Cantinero de Cuba” que se le cantó en más de alguna ocasión:
“Tienen Los Sabandeños / dos religiones
Unos son los cristianos / y otros mormones
Para poder entrar tuvo un bautizo
Y en nuestras actuaciones pidió permiso
Ay Pedrito Serrano / Bachi, Bachi, (bis)
Tiene malo el chiquillo / Hoy no vendrá”
Mi cariño y afecto para su esposa e hijos. Esto es solo un recuerdo y homenaje a su figura. Descansa en paz, amigo bachiller.
