De Semana Santa por España visitamos a los judíos colinegros de Baena Córdoba
Entre nuestras investigaciones y visitas a otras celebraciones por todo el Estado el pasado año fuimos a Baena Cordoba.
Todos los Miércoles Santos explosionan en Baena Córdoba miles de tambores que conquistan el silencio de la villa aceitera. Centenares de judíos, colinegros y coliblancos, mantienen el protagonismo de una figura que pierde su origen moderno en el siglo XIX, aunque fue en la pasada centuria cuando dignificó su indumentaria. Atrás quedó el impulso del Concilio de Trento cuando se promovieron las figuras bíblicas y el judío antiguo desfilaba con rostrillo. Este personaje desapareció y su protagonismo lo asumió un personaje de origen militar que desfilaba con lanza y que marchaba al ritmo de un tambor o caja. Cada cofradía tenía su turba de judíos.
No sería hasta el siglo XX cuando la indumentaria o los arreos se completaron y los judíos se dividieron en dos turbas atendiendo al color de la cola que se derramaba de su dorado casco: los que tenían la cola negra o colinegros se unieron a las cofradías del Viernes Santo por la mañana y el Domingo de Resurrección, y los que llevaban la cola equina blanca o coliblancos se integrarían en las procesiones del miércoles, jueves y viernes por la noche. Hoy, cada turba está integrada por ocho cuadrillas, convirtiéndose en uno de los personajes más peculiares de la Semana Santa española.
Pero, ese personaje de cabellera coliblanca o colinegra que se descabalga de un casco militar coronado por un plumero multicolor, chaqueta roja y tambor, tiene detrás una original artesanía en la que se han especializado varias empresas de la localidad y que la Agrupación de Cofradías pretende registrar para evitar su utilización exclusiva.
Origen
La figura del Judío era habitual en los desfiles procesionales de los pueblos del sudeste cordobés: Benamejí, Puente Genil, Lucena, Cabra, Priego, Doña Mencía y Baena.
Vestían viejas túnicas y rostrillos grotescos que reflejaban la maldad de la figura representada: el pueblo judío que renegó de Jesús, ayudó a prenderlo y pidió su muerte a Pilatos. Su misión era representar en la calle algunos pasos como el prendimiento y la persecución de los primeros cristianos. En algunas poblaciones aún persisten de esa forma, y en Baena quedan las figuras del rey Herodes, Judas y el Judío errante que mantienen su vestimenta original. Pero hace unos 200 años ……
Evolución
No está claro aún, por la pérdida de Libros de Actas, cómo en Baena la figura del Judío cambia su harapienta túnica y rostrillo por un traje de corte militar muy similar al actual pero portando lanza en lugar de tambor (uniformes saqueados al ejercito napoleónico derrotado en Bailen, o procedentes del extinguido Cuerpo de Voluntarios Realistas, ¿o quizás ambas circunstancias, una después de otra? ). En el Museo de Semana Santa se conserva una tambor muy antiguo conocido como «la caja francesa».
Lo que es un hecho es que en 1846 las Cofradías contaban con su grupo de Judíos llamado Turba, que a nivel interno se organizaba en cuadrillas. Aún en 1895, en las Turbas de las tres Cofradías que a la postre serían blancas «los Judíos llevan cola negra, distinguiéndose los cuadrilleros, abanderados y hermanos de caja (tambor) por usar las colas del casco blancas, llevando los cuadrilleros bastón y los hermanos lanza.». No sabemos, si en la Turba de la Cofradía de N.P. Jesús Nazareno también desfilaban con ambos colores de cola.
Por motivos no aclarados se produce en nuestras Turbas, bien una generalización del color blanco, o bien la separación de las Cuadrillas o individuos que portaban lanzas y cola negra a los cuales no se permitía el uso del tambor. A principios del siglo XX la división o agrupación es ya un hecho solo hay dos Turbas Coliblancos y Colinegros, Colinegros y Coliblancos. La polarización no solo afecta a los Judíos, sino también las Cofradías que se tornan blancas o negras en función del color de la cola de los Judíos que forman su Turba. Tres Cofradías son blancas y dos negras.
El tambor
Lo que comenzó como un único tambor a la cabeza de la Turba de Judíos par «abrir calle», fue ampliándose durante la segunda mitad del siglo XIX, para generalizarse con la entrada del siglo XX, cuando las lanzas y los rosarios van sustituyéndose por los tambores. Este instrumento musical se convirtió en el elemento característico del Judío, más incluso que el color de la cola. El Coliblanco o Colinegro se siente por encima de todo Judío y tamborilero.
Durante algunos años se forman piquetes de Judíos Colinegros mientras procesionan las Cofradías blancas y se producen disturbios. Tal es el clima de enfrentamiento que se vive que en las vísperas de la Semana Santa de 1924 el Delegado Gubernativo se reúne con las distintas Cofradías blancas exigiéndoles que los Judíos Colinegros desfilen como invitados en sus procesiones tras la cuadrilla de Sayones que portando lanzas separará a las dos Turbas, para así evitar altercados.
D. Toribio de Prado Padillo, Hermano Mayor de la Cofradía del Dulce Nombre se negó a que la Turba negra desfilara en la Procesión de su Cofradía, y pese a que ese año desfilaron detrás de la Virgen de la Soledad, no volverían a hacerlo.
Las otras dos Cofradías blancas accedieron y durante décadas los Colinegros desfilaron el Miércoles y Jueves Santo como invitados, hasta que hace unos años, y debido a la poca afluencia de Colinegros, su Turba dejó de desfilar el Jueves Santo.
En el argot semanasantero de Baena, el cuartel es el inmueble que sirve de lugar de encuentro de los miembros de una Cuadrilla o Hermandad.
En él se queda para asistir juntos a los actos y procesiones durante la Semana Santa, y a él se acude tras su finalización para tomar un refrigerio y reponer fuerzas (¿el descanso del guerrero?). A partir del Miércoles Santo los cuarteles suelen estar abiertos y ofrecen al cofrade y visitante un lugar de tertulia y reposo donde compartir una copa de vino y unas tapas cuarteleras.
En los últimos años cada vez son mas las Cuadrillas y Hermandades que están adquiriendo inmuebles como cuarteles permanentes, lo que está permitiendo un uso distinto y prolongado durante todo el año.
