De la Mano del Mercado de La Laguna la gastronomía tradicional de las fiestas de verano: El Día de Corpus en La Laguna siempre ha sido de tapas
Según nos relató, en los años 90 del pasado siglo XX, Julio Fajardo en sus artículos dedicados al bar Alemán: El Corpus, como fiesta de verano, también tenía sus peligros. Las doradas mayonesas los aperitivos eran propicias para incubar traidoras salmonellas. Los delicados pies de los niños que hacían su primera comunión eran obligados a completar el largo recorrido procesional embutidos en unos asesmos zapatitos del curtido. Y además, recurriendo a la historia, no hay que olvidar que la famosa peste de Landres, que se inició en La Laguna y azotó a la isla de Tenerife, propagó su contagio debido a la acción del calor del sol sobre unos tapices de Flandes infestados que el gobernador había colgado en las ventanas de su casa al paso de la procesión del Corpus.
El Corpus es más limpio y ecológico. Hoy se pueden ver elementos decorativos añadidos a la estructura del tapiz que son retirados tras el paso de la procesión. Son objetos sintéticos que muestran orgullosos su materia brillante y futurista, en sustitución de los, ahora protegidos, ingredientes naturales.
Hoy se puede ver un insecto gigantesco libando de las simbólicas flores, compuesto de metacrilato resplandeciente, cuya presencia produce un efecto subyugante de realidad virtual en los ojos asombrados de la gente menuda.
El Corpus es más limpio y ecológico pero menos seguro, porque hoy el, según se mire bien intencionado, “rabo”, se ha convertido en un alevoso descuido hacia el bolso o el bolsillo.
Por eso, hasta el insecto que preside el tapiz, para asombro de todos, está atornillado al suelo y no precisamente para evitar los efectos del viento.
Este Corpus publicitario, con alfombras por encargo donde se anuncian bancos y comercios, se puede ver también desde el bar Carrera igual que se veía antes desde el bar Alemán. Día de estreno y de crujiente almidón, de ensaladillas, de cervezas y huevos rellenos, como corresponde a su condición eucarística, muy parecida a la del Jueves Santo. Se aprovecha en ese día la benevolencia y buena disposición de la gente para realizar cuestaciones diversas.
Antes se llamaba el día del “Amor Fraterno”, por eso el aroma de las flores y los brezos tostados elevaba los espíritus que se volvían mansos y buenos por unas horas, para regresar al reino materialista de satanás una vez que el basurero se llevaba en sus palas y carritos los últimos efluvios benefactores de las alfombras. Y así hasta el próximo año.
