D. Antonio Porlier y Sopranis, I Marqués de Bajamar (y II). Por Julio Torres Santos

Decidiendo premiar a su leal y eficiente súbdito, Carlos IV le otorga, el 1 de marzo de 1791, la gracia de un título de Castilla. Porlier decide denominarse Marqués de Bajamar, lugar de la costa norte de Tenerife donde la familia Sopranis poseía desde varias generaciones una hacienda y una ermita dedicada al promártir San Esteban, hoy conocida toda ella como «Finca Porlier».

Porlier decide denominarse Marqués de Bajamar

La Real Carta se expidió el 12 de marzo siguiente. He aquí su decisión, dirigida al Marqués de Villena:

«Excmo. Sr. Habiendo debido a la piedad del Rey la gracia de Título de CastiUa, he tomado la denominación de Marqués de Bajamar; y lo participo a V.E. para su inteligencia por lo tocante a mi firma en lo sucesivo. Dios guarde a Y.E. muchos años. Palacio, 18 de marzo de 1791. Antonio Porlier» (rubricado).

A principios de 1792, Carlos IV le otorga la Gran Cruz de la Real Orden de Carlos III. Y recibió el Collar el 11 de diciembre de ese año.

La Universidad de Canarias

A Porlier se debe el intento de restauración de la Real y Pontificia Universidad Literaria de los Agustinos en La Laguna, la que luego sería Universidad de San Fernando. Encontró enormes resistencias, la menor de las cuales no era la rivalidad existente en Gran Canaria y Tenerife. Pero, ocupamos de este capítulo sobrepasaría la intención de estas páginas, quede, pues, esta breve reseña.

Ilustrado reformista tanto como jurista práctico, el Marqués de Bajamar es un caso de sobrevivencia a su tiempo y a su formación.

Como la mayoría de los ilustrados salvo excepciones gloriosas, como las de Floridablanca o Jovellanos fue un afrancesado reflexivo, no meramente geográfico.

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