Crónicas de la Semana Santa lagunera (y III). Por Carlos García

Representaciones teatrales y Monumentos.- El teatro religioso fue el primero que existió en Canarias, estando constituido por loas de Navidad, Epifanía y Resurrección.
La representación cuando no se realizaba dentro del templo, tenía lugar en la plaza pública y junto a las iglesias. Se tiene noticia de que en Junio de 1585, un mandato del Obispo D. Fernando de la Rueda imponía “…que las representaciones que se acostumbran hacer en las iglesias el día del Corpus Christi y de Navidad y Sábado de Resurrección, se prohíban de celebrar previamente sin ser vistas por mí y un teólogo.”
De éste importante documento se deduce que existieron representaciones dramáticas en el siglo XVI en la Semana Santa.
También Núñez de la Peña cuenta que en la Plaza de San Miguel se hace el paso de la mujer Verónica cuando limpió el rostro a Nuestro Señor y cuando Nuestra Señora lo encontró, y también existe noticia de Lope de la Guerra que cuenta la función de bajar al Señor de la Laguna al que concurre mucha gente, así como a besar los pies del Señor, como a tocar rosarios.
Por tanto son estos descendimientos o el paso del encuentro, formas de representaciones teatrales y que además fueron prohibidos por el Obispo Servera en 1776 por considerarlos irreverentes y porque en los mismos había mucho desorden.
Noticias procedentes del Diario de Juan Primo de la Guerra señalan, en 1802, Viernes Santo en La Laguna, que la procesión del Santísimo Cristo salió hacia la iglesia de Santa Clara y al llegar a San Francisco se realizó la función del descendimiento, por lo que entonces ya estaban restaurados. Antes, el 13 de Abril del mismo año, lunes Santo, anduvo la procesión de la Humildad y Paciencia, y la del Señor de la Columna el Martes.
Era costumbre en la isla, y sigue siéndolo, el colocar los Monumentos en la Capilla mayor de los templos durante los días principales del Jueves y Viernes Santo.
En Santa Cruz fueron las parroquias de la Concepción y la de San Francisco junto con la del Pilar, las que rivalizaban en belleza y majestuosidad, y fueron proyectados, como nos dice Pedro Tarquis, con la idea de figurar en varios telones, un templo mucho mayor, mas suntuoso y arquitectónicamente con materiales mas ricos que los empleados en las fábricas de las parroquias y templos reales, haciendo creer al visitante encontrarse y transportado ante monumentos mas ricos y famosos similares a otras capitales europeas.
En La Laguna y Orotava también fueron importantes, hasta el punto de trasladar aquí al afamado escultor de Gran Canaria José Luján Pérez para que los copiara y reprodujera en otros lugares.
Se dejaron de hacer siendo Obispo de la Diócesis Nivariense Fray Albino, no pudiéndose contemplar hoy día como antaño.
Juan Primo de la Guerra nos ofrece en su “Diario”: Ayer, Viernes Santo, 17 de Abril de 1802, por la noche, bajamos a Santa Cruz con el fin de ver los Monumentos y gozar la célebre función del Retiro, que se celebra en la parroquia y en la iglesia del Convento de San Francisco. Estos Monumentos representan un magnífico tabernáculo precedido de columnas y bóvedas, resultando su principal efecto las iluminaciones”.
Hoy en día y en franco desuso, aún podemos contemplar los Monumentos que se realizan en parroquias de La Laguna con la plata que se conservan en ellas, pero que no tienen que ver con lo que he referido, no conociendo que fue de los primeros y en que lugar se encuentran.
