CATALOGACIONES Y DESCATALOGACIONES RECIENTES EN LA IMAGINERÍA DE LA SEMANA SANTA DE LA LAGUNA (I) Carlos Rodríguez Morales

La investigación histórica no es una ciencia exacta y precisamente en los continuos retos que plantea el conocimiento de nuestro pasado reside, en parte, su atractivo para quienes nos dedicamos a indagar y también para los que están pendientes de las novedades que deparan los documentos, los avances historiográficos y los procesos de restauración. Cada una de estas vías, cuando no la suma de ellas, ha permitido durante los últimos años precisar la catalogación de algunas imágenes que participan en las procesiones de la Semana Santa de La Laguna; es decir, saber con certeza o proponer a partir de indicios su autoría —o, al menos, su procedencia— y su cronología.

Lo que aquí planteamos es un recorrido —siguiendo el orden en el que salen a las calles— por las imágenes sobre las que últimamente se han corregido estos datos o se han planteado nuevas propuestas e hipótesis. En algunos casos, el posible debate parece ya cerrado; en otros, permanece abierto. Lo importante, al fin, es conocer más y mejor la historia de esta arraigada tradición, pues la lectura de conjunto no varía sustancialmente: a lo largo de los siglos —desde el XVI hasta hoy mismo— la Semana Santa de La Laguna se ha conformado con aportaciones de lugares distintos y distantes, además de la propia producción isleña: Andalucía, Castilla, Génova, Flandes y América.

La Virgen de los Dolores conocida como la Predilecta fue, como es bien sabido, realizada por José Luján Pérez. En 2006 Lorenzo Lima dio a conocer documentación inédita que confirma que fueron el portugués Felipe Carvalho Almeyda y su esposa, Ana Olivera, quienes donaron la efigie a la Hermandad del Santísimo Sacramento de la Iglesia de la Concepción; estos mismos documentos obligan a corregir su cronología, pues aunque se ha venido situando en 1805, fue el 11 de abril de 1803 cuando la hermandad aceptó la donación de la imagen.

Un segundo ejemplo se reduce, prácticamente, a un error de tecleo. Aunque ha sido común adjudicar la hechura del paso del Cristo de las Caídas a un escultor catalán apellidado «Bochaga», lo correcto es situar su realización en el taller «El Arte Católico. Casa Bochaca», de Barcelona. Al margen de la errata en el apellido, cabe señalar que el paso fue bendecido en 1954 y que Francisco Bochaca tenía entonces 84 años, por lo que debió dirigir el encargo recibido desde Tenerife contando con la ayuda de los empleados de su taller, como ha señalado Santana Acuña.

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