Carnaval Cultural de La Laguna 2026: «Las rondallas» (I). Por Julio Torres Santos

Es en 1891 cuando aparece por vez primera una rondalla como agrupación propia para «correr» los carnavales. Comenzó así la importantísima incorporación de la llamada «música culta» o «música de calidad» al espectro carnavalero, interpretada por aficionados con instrumentos de pulso y púa. Ello supuso la base de una tradición que originó una de las características idiosincrásicas del Carnaval de Tenerife, que sigue muy vigente en la actualidad.
El Orfeón La Paz
Por aquellos años recorrían las calles laguneras algunas agrupaciones denominadas parrandas o comparsas, o sea, agrupaciones de amigos que, provistos de instrumentos de cuerda, animaban la ciudad con sus cánticos. En este contexto se puede situar el entonces tímido comienzo de la rondalla carnavalera del Orfeón la Paz, propiciado ya a finales del siglo XIX por jóvenes de la «Masa Coral».
Aquella «Masa Coral» de La Laguna, una vez fundado el Ateneo lagunero en 1904, pasó a denominarse «Orfeón del Ateneo», entonces dirigido por Fermín Cedrés Hernández, experto instrumentista –además del órgano, tocaba el piano, el armonio o la viola–, organista de la capilla de música de la S.I. Catedral y en el convento de las monjas Claras, y compositor, sobre todo conocido por el villancico Lo Divino . En el «Banquete pro-aliados», celebrado el 21 de diciembre de 1918 en el Teatro Leal, el Orfeón del Ateneo, en conmemoración del final de la guerra, pasó a denominarse «La Paz», si bien no se constituirá como sociedad hasta 1926.
Y es que sin duda es en la segunda mitad de la década de los años veinte cuando el Orfeón La Paz alcanza su consolidación, comenzando a participar en Concurso de Rondallas en 1925, dirigido por Fernando Rodríguez. En 1927 concursan cuatro rondallas, de las que dos son laguneras: el Orfeón la Paz de La Laguna, que obtuvo el segundo premio vistiendo la fantasía «Mefistófeles de Fausto», entonces dirigido por Tomás García Alós; y la Estudiantina de Normalista de La Laguna…
«Entre las obras que ejecutó la agrupación del Orfeón La Paz figuró el brioso canto a la Libertad de la zarzuela «La Calesera», valiéndole una estruendosa y prolongada ovación».
