Cada 6 de enero en La Laguna Ahora recordamos a modo de homenaje a la Peña del Juguete del Orfeón «La Paz»

La Peña del Juguete el día 6 de enero de 1966 en la antigua sede del Orfeón La Paz en la lagunera Plaza de la Concepción. En el centro de la foto el alcalde  José Luis Mauri Morín acompañado de su señora que luce un abrigo chinchilla negra.

Fundación de la Peña del Juguete del Orfeón «La Paz»

En la Navidad de 1959, el grupo de orfeonistas que, desde 1957, se encargaba de decorar la Araucaria situada frente a su local social, tuvo la feliz idea de modelar, a base de engrudo y papel, un Papá Noel de unos dos metros de alto, que revestían con telas, emulando su tradicional ropaje; entre sus manos portaba una gran alcancía en la que podía leerse: Gracias por tu aportación para los juguetes de los niños pobres. Dado el éxito de ambas iniciativas, el creciente número de colaboradores y las cantidades recaudadas, este grupo se subdividió, para repartir esfuerzo y trabajo, fundándose así la Peña del Árbol y la Peña Laguna –que posteriormente se denominará Peña del Juguete.

También se hace constar por el Sr. Presidente el éxito logrado por el Árbol de Navidad, constar además que se han recaudado más de 3.000 pesetas por la hucha de Papá Noel. También se hace mención de lo recaudado por “Lo Divino”.

Actas del Orfeón La Paz, 9 de enero de 1960

Agradecimientos de este Orfeón a D. José Martín Marrero, a D. José Suárez Cabrera Pinto, a D. Fernando González Hernández, a D. Braulio García Campo y a D. Álvaro González González, por sus donativos en las pasadas fiestas de los Reyes Magos, así como también a la Peña Laguna, por su entusiasta colaboración en las mencionadas Fiestas.

Actas del Orfeón La Paz, 11 de enero de 1961

Es pues, en enero de 1961, la primera vez que las Actas del Orfeón mencionan la existencia de la Peña Laguna, agradeciendo su entusiasta colaboración en las Navidades de 1960. Y es que esta Peña se había esforzado en las dos últimas campañas de Reyes por buscar otros recursos para adquirir juguetes, recorriendo todos los comercios del gremio, a la hora del cierre del 5 de enero, invitándolos a que se sumaran a la donación voluntaria de remanentes, de modo que éstos engrosasen los regalos que serían repartidos, entre los más necesitados, a la mañana siguiente; les movía un único fin: que ningún niño tornase a su casa con las manos vacías. A consecuencia de éstas y otras iniciativas, así como de su tesón y dedicación, la Peña Laguna pasó a ser conocida entre los orfeonistas como la Peña del Juguete, denominación que no tardaría en trascender las paredes de la sede social para ser asumida por todos los laguneros y laguneras, que conocedores de que aún habiendo aumentado las recaudaciones de la rondalla Lo Divino, así como las de la alcancía de Papá Noel y las de remanentes de los comerciantes, ya eran más de dos mil los niños y niñas de toda la Isla que necesitaban de su trabajo solidario.

Asimismo que deje constancia en acta de nuestro agradecimiento a la Peña del Juguete y a la del Árbol de Navidad por los éxitos alcanzados en las pasadas fiestas.

Actas del Orfeón La Paz, 19 de enero de 1966

La Peña del Juguete se constituyó pues, cuando finalizaba la presidencia de Hernández de la Rosa –finalizó a principios de enero de 1960-, consolidándose con la de Hernández Abrante, que presidio su primera Junta el 11 de mayo de 1960.

Los primeros integrantes de esta Peña fueron: Domingo Reyes (El Practicante), Isaac Santana, José López Franquis (Matamoros), Alfonso Cedrés, Valencia, Trino Delgado, Maceda, Enrique Carracedo, Isidoro Hernández y Antonio Benito Quintero; además de los colaboradores, entre otros muchos: Alberto Jorge, Antonio González (Lateral), Ángel Benítez, Andrés (Chispa), Héctor (Asturiano), Chacho (El Latonero), Andrés Pérez Llombet, Evelio (Conserje) y Alberto (el del Futbol).

La Peña del Juguete, en su esfuerzo por buscar otras fuentes de ingresos, decidió vender lotería de Navidad en 1961, mediante participaciones que se expendían en numerosos comercios de La Laguna y Santa Cruz, así como en otros lugares de la Isla.

Esta Peña siempre supo arrostrar, sobreponerse y buscar alternativas a la adversidad. Por ejemplo, en diciembre de 1965, sabemos, a través de la columna denominada Aquí La Laguna –en la página 2 del matutino El Día- escrita diariamente por el, entonces, joven periodista Elfidio Alonso que:

El Orfeón La Paz ha comenzado a adornar con motivos pascuales la bella araucaria que se alza al frente de su sede social. Esto quiere decir que la serie de dificultades que habían surgido pudieron soslayarse. Habrá árbol navideño en la ciudad, como en años anteriores, pero faltará la pintoresca Cabalgata de Reyes, según nos dijo uno de los organizadores, pero esto no quiere decir que los niños pobres de la ciudad se queden sin el tradicional reparto de juguetes, que este año, y gracias a la preocupación de los orfeonistas, será más pródigo y tendrá mayor realce.

Alonso

El Día, 18 de diciembre de 1965

El número de niños y niñas que vieron cumplidos sus deseos el día de Reyes fue creciendo con los años, pues con el transcurrir de éstos aumentaba asimismo la implicación de los laguneros y laguneras con esta iniciativa y, consiguientemente, la recaudación de la Peña del Juguete. Así, si bien en las Navidades de 1959-60 fueron únicamente trescientas las inocentes sonrisas que se iluminaron y enjugaron sus lágrimas –aunque sólo fuese el 6 de enero-, en las de 1970-71 esta magia alcanzó a mil quinientas.

El Orfeón La Paz, esta artística y caritativa sociedad lagunera, se sumó a la festividad de Reyes, ofreciendo juguetes a más de 300 niños pobres. El producto de la recaudación obtenida por los donativos durante las serenatas navideñas dadas por su rondalla y coros es la que ha servido para sufragar los gastos de lo repartido entre los pequeños de La Laguna que, de otro modo, no hubiesen recibido la alegría de tan señalada festividad infantil.

El Día, 7 de enero de 1960

Cada día 6 de enero, desde hace unos diez años, mil quinientos niños pobres, de todas las partes de la isla, reciben sus juguetes en el Orfeón La Paz. ¿Cómo se logra este “milagro”? Los seis miembros de la citada peña distribuyen lotería, durante doce meses, entre ochenta abonados. Las ochenta y cinco mil pesetas que esta operación aporta de beneficio, son empleadas, íntegramente, en comprar los regalos y los paquetes de caramelos.

Andrés Chávez.

La Tarde, 5 de enero de 1971

Entre ambas citas, cabe mencionar que en los Reyes de 1964, desde antes de las 4 de la madrugada, ya se habían formado dos largas colas, una para cada sexo; la de los niño se extendía, cubriendo todo el ancho de la acera –unos seis niños aproximadamente-, desde la sede social –actualmente la oficina principal de CajaCanarias en La Laguna- hasta la iglesia de La Concepción, la de las niñas, desde el local hasta “la dulcería alemana –actual La Princesa-.

Ante esta situación, los organizadores, además para evitar que algunos/as retornasen a la cola “y repitiesen”, decidieron usar las contraseñas numeradas del baile de Fin de Año del Teatro Leal, repartiendo 2.500, tantas como juguetes tenían. Quedaron, sin embargo, muchos niños y niñas sin su obsequio, lo que supuso un gran disgusto para los organizadores. Tales tristes circunstancias llevaron a la Peña del Juguete a intensificar, aún más si cabe, su campaña recaudatoria, lo cual lograron, puesta hasta la actualidad no ha habido niño o niña que se haya ido con las manos vacías.

Supone tarea ardua describir cómo la emoción y la gratitud se reflejaba en los rostros de aquellos niños y niñas, cómo chispeaban sus ojos embriagados de enternecedoras y cautivadas lágrimas, cómo resplandecían sus rostros desnutridos, cómo sus pálidas mejillas se tornaban, repentinamente, de un color carmesí intenso,… En definitiva, no hallamos palabras capaces de plasmar la situación vivenciada por esos niños de antes, de ahora y de mañana. Sin embargo, el lector atento y sensible puede leer entre las siguientes líneas, surgidas de la pluma de Andrés Chávez (La Tarde, 5 de enero de 1971), para aprehender y comprender una situación imborrable e insuperable en la memoria de los integrantes de la Peña del Juguete.

[Palabras textuales de los miembros de la Peña del Juguete]. Se ha dado el caso de vestir a un niño de pies a cabeza. Al preguntarle dónde vivía, el chiquillo nos respondió: “en Santa Úrsula”. Había venido desde allí a recoger su juguete (…). Me acuerdo de un niño –nos han contado-  que al regalarle una ropa completa y ponérselas nos dijo estas palabras: “Cuando llegue a mi casa no van a saber quién soy.

Andrés Chávez

La Tarde, 5 de enero de 1971

En el artículo anteriormente citado, rezumante de entusiasmo, admiración y adhesión, Chávez subraya que la misión de estos entusiastas “Reyes Magos” no acaba ahí. Cada vez que se enteran que hay un pequeño enfermo, allí están ellos para llevarle su paquete. Cuando un socio del Orfeón lo necesita, tampoco le falta nunca ninguna aportación económica.

En definitiva, son seis enormes corazones [en referencia a las seis personas que en 1971 integraban la “Peña del Juguete”] que luchan todo el año para llevar adelante, cada vez con más entusiasmo, una buena obra. Son seis hombres que reciben como pago mil quinientas sonrisas. Para ellos es suficiente.

1966 supone una fecha clave para la organización del reparto de ropa y juguetes, pues es entonces cuando componentes del coro y la rondalla del Orfeón La Paz, a instancias de la orfeonista Peña del Juguete, elaboran y visten los ropajes de Sus Majestades, asumiendo, de este modo, el Orfeón, la organización del acto del día 6 de enero en su totalidad e independizándose así de los avatares de la Cabalgata –hasta ese momento, los Reyes que desfilaban en la Cabalgata, organizada por la “Obra Sindical de Educación y Descanso”, eran los que llevaban a cabo, el día siguiente, el reparto en el Orfeón-

Fueron muchos los laguneros y laguneras que, en aquellos tiempos difíciles, colaboraron con la Peña del Juguete, a través de sus donativos a las rondas navideñas que efectuaban la rondalla y coros del Orfeón La Paz, bajo la dirección de don Manuel Hernández. Así, por ejemplo, arraigado en la perenne memoria de muchos de sus integrantes, perdura el indeleble recuerdo, dada su cuantía, de la aportación del matrimonio integrado por don Antonio Cruz Auñón -que fuera uno de los más reconocidos y todavía recordados notarios de San Cristóbal de La Laguna- y su esposa doña Rosario Briones, que nunca faltó y de la que, aunque ambos quisieron permanecer en el anonimato, merece dejarse constancia, a modo de eterno agradecimiento.

Otra presencia imborrable y siempre mencionada en el relato de los miembros de esta Peña es la de Monseñor Luis Franco Cascón, el que fuera designado Obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna en, pues, todos los años, en la madrugada del 6 de enero acudía al reparto de ropa y juguetes del Orfeón La Paz, participando activamente en su distribución. Y es que la Historia, como tal ciencia, no puede manipularse ni tergiversarse, de ahí el obligado recuerdo a su figura por parte de varios miembros de la Peña del Juguete que hemos entrevistado. Es más, la conciencia y solidaridad de este, inmerecidamente olvidado, Obispo de La Laguna llegó al punto de que:

En la Nochebuena, el Prelado Monseñor Franco Cascón ofreció una cena a numerosas familias pobres de nuestra Diócesis. Se sentaron a la mesa unas 170 personas, entre ellas muchos niños. La cena fue servida en los comedores del Seminario Conciliar y, a presencia del Obispo y sus colaboradores en la organización del acto, varias señoras y señoritas atendieron a los invitados de monseñor Franco Cascón.

El Día, 28 de diciembre de 1965

La magnitud de la desinteresada, entusiasta y solidaria labor de la Peña del Juguete trascendió los límites de la Isla, siendo reseñada y ensalzada por los periódicos de Las Palmas de Gran Canaria.

Juguetes para 1200 niños [entrevistando a un orfeonista]

“Todos los días [a partir del 21], por la noche, la rondalla del Orfeón y otras que también vienen, cantan debajo del árbol, junto a un portal que también hacemos allí. Un Papá Noel recoge las cartas de los niños a los Reyes y la gente deposita donativos en una bandeja. Con estos donativos y las aportaciones de los socios [además de lo recaudado por la venta de la Lotería de Navidad] se compran los juguetes para los niños”.

Una de las habitaciones de la casa del Orfeón está completamente llena de juguetes. Nuevos y brillantes, están destilando ilusión por la ventana donde los niños se asoman con las narices pegadas al cristal, escogiendo una y otra vez el juguete más apetecible.

“Hay regalos para 1.200 niños –nos dice el encargado de la “comisión de juguetes”- Durante todo el año tenemos organizada una lotería y los beneficios se guardan para hacer estas compras. Tendría usted que ver cómo se pone esto de niños en el día de Reyes”.

Jiménez Mesa

La Provincia, 25 de diciembre de 1968

Fue la Peña del Juguete la que ideó que (Chávez, 1971) tres barbudos Reyes, sentados en el patio central del Orfeón, fueran entregando a una larga cola de niños, algunos de ellos con los pantalones rotos, que miran con unos ojos my grandes a los improvisados “Magos”, la ropa y los juguetes que en una habitación de la planta baja del Orfeón están expuestos. Mucha gente arroja dinero por la ventana para contribuir a esta extraordinaria labor.

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