Binter se aprovecha de su monopolio. Por Gabriel Navarro Diaz

La compañía área Binter trata a los pasajeros de la línea Gran Canaria – El Aaiún como pasajeros de segunda
La semana de carnavales la ONGD Amigos de Villa de Cisneros realizó un viaje solidario a la ciudad del Aaiún. El objetivo de dicho viaje, enmarcado en el desarrollo delproyecto “Manos que Iluminan” era realizar unas jornadas formativas junto a un grupo de voluntarios y educadores dela Asociación ADAPH, una organización que ayuda a los niños sordos y a los niños discapacitados del Aaiún. Para ello se desplazaron a la zona un grupo de 7 cooperantes españoles que acudían con 100 kilos de material educativo necesario para el trabajo con los niños y para los talleres formativos a los educadores.
El grupo sale de Tenerife a Gran Canaria sin incidencias. El problema surge al embarcar en el vuelo de Binter en Gran Canaria. Los aviones que pone la compañía para este trayecto son bastante pequeños por lo que se llenan con facilidad. Hecho que obviamente sabe la compañía. Cuando los cooperantes se subían al avión vieron perplejos como parte de las maletas ya embarcadas eran sacadas del avión y devueltas al aeropuerto por exceso de peso del vuelo. Se supone que el control sobre el peso que lleva el avión lo hace la compañía en tierra al realizar el embarque. Para eso pesan las maletas, tanto las que se facturan como las que se llevan en mano, no pudiendo sobrepasar determinado peso. Por tanto no se entiende que luego mientras los pasajeros se están subiendo tomen la decisión de bajar maletas para evitar un exceso de peso y evitar el peligro que ello conllevaría. Está claro que algo falla en el sistema de control de Binter.
Por supuesto, entre las maletas que se bajan del avión estaban el material educativo y las pertenencias personales de los cooperantes. Dicho material tardó 3 días en llegar al Aaiún, lo que provocó un enorme trastorno en el desarrollo de las jornadas formativas ya que no se pudieron hacer muchas de las actividades programadas. La sensación de los cooperantes en palabras de uno de ellos es que “Fuimos a trabajar y a ayudar a los niños del Aaiún durante 7 días y Binter nos robó 3 días, y para colmo no dio ninguna explicación. Es lamentable que hagan y deshagan a su antojo, sin tener en cuenta a los pasajeros, y más en este caso a un grupo que íbamos a cooperar y trabajar en beneficio de los niños discapacitados durante una semana”.
Estando ya en el Aaiún fueron muchas las personas que comentaron a los cooperantes que el dejar las maletas en tierra es“una práctica habitual de Binter” en ese vuelo y que dieran las gracias porque solo tardaron tres días. Algunos de ellos han esperado hasta 20 días por su equipaje.
Resulta increíble que Binter preste tan poca atención a esta ruta. Es más, los cooperantes relatan que a la vuelta del viaje sucedió otro hecho que demuestra lo poco que les importan los habitantes del Aaiún a la compañía área. El vuelo de regreso adelantó su horario sin avisar, por lo que los cooperantes casi se quedan en tierra porque cuando llegaron al aeropuerto, una hora y media antes del vuelo, este ya estaba cerrado. Tras numerosas protestas consiguen subirse al avión justo antes del despegue. Según comentaron los usuarios del aeropuerto “los cambios de hora sin preaviso también son una práctica normal” por lo que los usuarios suelen estar entre 2 y 3 horas antes del vuelo en el aeropuerto esperando, por si acaso hay cambio de hora, con las incomodidades que eso supone.
Los cooperantes españoles se vieron perjudicados tanto en la ida como en la vuelta por las malas prácticas de Binter lo que complicó notablemente su trabajo solidario con los niños discapacitados, pero sobre todo, muestran su enfado y su protesta más enérgica porque son prácticas, al parecer, habituales hacia, los usuarios de esta línea área. La sensación con la que regresaron los españoles es que Binter trata a estas personas como clientes de segunda, y lo que es peor que se creen con derecho a hacerlo gracias al monopolio que ejercen en esta zona.
