BAJAMAR EL VERANO Y LAS FIESTAS DEL GRAN PODER EN LA PLUMA DEL CONDE DE BARBATE

Enrique Ruméu Palazuelos
Conde de Barbate
Bajamar 1985

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La zona marinera que hoy llamamos Bajamar, fué lugar propicio para el desarrollo de la vida sencilla de los guanches…Reposo e idilio frente al mar… lapas y caracolas, pulpos en los charcos, y en las montañas, sin plataneras, ni cañas de azúcar todavia, las cabras trotando por las piedras…

Bajamar fué luego, refugio de marinos -piratas o nó- y de pescadores… Entre sus bajíos y los de la Punta del Hidalgo Pobre, tejió Amaro Pargo, el colorido tapiz de sus astucias.

Bajamar es hoy lugar para el descanso y lo es por su situación entre el mar y la montaña, y su excelente y agradable clima… Hubo desde que se comenzó a pensar en «las vacaciones», algunas personas que hicieron la debida propaganda de Bajamar, porque se daban cuenta de la importancia que había de tener. Así, y desde cerca de YO años ya se había establecido una corriente de «veraneantes». Los santacruceros venían a La Laguna y los laguneros a Bajamar, con lo que se creó una zona turística de mucha importancia. Hoy alcanza cifras cuantiosas. y no sólo de insulares, sino de extranjeros, «veraneantes» e «invernantes», porque todo tiempo es bueno para estar en Bajamar y dorarse a su sol.

Bajamar tiene, como todos los pueblos y ciudades del mundo, sus fiestas, las del Gran Poder de Dios, fiestas antiguas y de gran tradición. Son muy antiguas, en 1.914 se celebraron con gran brillantez…

En el mes de agosto, cuando charcas y piscinas, roquetes y rocas, rebosan de naturales y extranjeros, colorados como tomates, o cangrejos cocidos, Bajamar hace sus Fiestas, que son al mismo tiempo que religiosas, marineras, culturales, y… gastronómicas.

y cuando se habla de las Fiestas de Bajamar, no se puede olvidar de Manuel Bordón Falero, constante animador de ellas… Tampoco se ha de olvidar el carácter especialmente práctico que tienen estas celebraciones… En 1969 se confeccionó la primera paella monumental, de la cual comieron cinco mil personas y pocos años después en 1973 se dobló el número de participantes y gracias a la eficaz actuación del incansable Tomás Morales Hernández, pués fueron diez millas que disfrutaron de la que entonces, y icon cuanto tesón y cuantos afanes y entusiasmo! se preparó.

Para este año se ha pensado en algo diferente: el buen deseo de la Comisión de Fiestas, ha ideado la «construcción» de un bocadillo gigantesco, más que bocadillo, «bocadillote» o «bocadillón» que va a ser digno del Ogro gigante de los cuentos.

¡Cuanto ha habido que trabajar, que moverse, que ingeniarse par hacerla!… Un panecillo de cien metros de largo y 33 centímetros de ancho, gracias a la Panadería «LOS COMPADRES» y a la Panadería «DE LA ROSA», que cuando salga del horno, doradito y crujiente, habrá de ser rellenado por cerca de cien personas, con docenas de kilos de salchichón, mortadela, lomo, queso, matequilla, jamón, sobreasada, aceitunas, chorizos… etc.

Bajamar tiene unas Fiestas diferentes. Bajamar, que es buen sol, y turismo, que es también amistad entre pueblos distintos, no es n¡ remedo de aquel al que se refería la copla, -que yo he citado en otra ocasión-:

Tiene Bajamar tres cosas,
que no tiene Santa Cruz,
Zulú, el agua Mariana,
y el hotel de Pepe Cruz.

Muchos más hoteles tiene hoy, y sigue teniendo buen sol, buen’mar, tranquilidad, amigos, saludables temperaturas y fiestas… Y en ellas este año, el regalo de un buen trozo de bocadillo…

 

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