Así fue la tradicional Misa «del Gallo»  en el Monasterio de las Monjas Claras de La Laguna

En estos días de diciembre las calles de La Laguna huelen a pasteles y truchas -como casi siempre-. En estos días cortos de diciembre, entre los niños y los belenes, entre las multitudes que miran y remiran a los Reyes Magos, entre los mercadillos navideños y las tiendas, estamos dando un auténtico homenaje a las tradiciones.

Y así, en a la Nochebuena y en el día de Navidad en la lagunera iglesia del convento de Las Clarisas (Las monjas más próximas a la Plaza del Cristo), se representó el Nacimiento.

En las claras desde hace más de de tres siglos, la Misa del Gallo se anuncia con repiques de campanas, repitiéndose dos veces más a intervalos de quince minutos; Comenzó la ceremonia con la tradicional lectura de las calendas (Las calendas, en latín, kalendæ, en el antiguo calendario romano eran el primer día de cada mes, teóricamente cuando ocurría la luna nueva o novilunio en un ciclo lunar (calendarios de Rómulo y Numa Pompilio). La palabra calendario en español procede de esta palabra). Finalizada la lectura una religiosa recogió al hermoso niño entregándoselo al oficiante. Éste lo procesionó por la nave de la iglesia, acompañado de la Luz de Belén, las monjas cantaban villancicos. Al finalizar el recorrido, el oficiante depositó al Niño sobre el altar.

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