Teidagua trabaja en la creación de una nueva red de pluviales en El Cardonal, anuncia Javier Abreu
Desde comienzo de verano, la compañía encargada del abastecimiento del municipio trabaja en la calle El Calvario, situada al final de esta urbanización, para construir esta nueva red de recogida de escorrentías
La compañía mixta de abastecimiento de La Laguna, Teidagua, trabaja desde comienzos del verano en la creación de una nueva red de recogida de agua de lluvia en la zona baja de la urbanización El Cardonal, concretamente en la calle El Calvario, en donde se construirá toda esta estructura para mejorar la recepción natural del agua de escorrentías.
Tradicionalmente, explica el primer teniente de alcalde y concejal de Servicios Municipales, Javier Abreu, “la zona baja de El Cardonal sufría de continuas inundaciones a poco que lloviera, puesto que esta urbanización fue construida en un terreno con mucha pendiente”.
Debido a este problema, y dado que se trata de un núcleo con alto índice poblacional, “desde Teidagua le hemos dado absoluta prioridad a esta obra, con la que intentaremos poner fin a este problema mediante la construcción de la red que recorrerá todo el subsuelo de la calle El Calvario, unos 150 metros en total”.
Para evitar que el agua de escorrentías bloqueara la vía y produjera daños materiales tanto al mobiliario urbano como a las viviendas de la zona, los ingenieros de Teidagua han realizado diversas pruebas sobre el terreno.
La principal de ellas ha sido, tras preparar y limpiar la vía, la de verter una importante cantidad de agua sobre la calzada con una excavadora y grabarlo en vídeo para posteriormente estudiar el comportamiento y el recorrido del agua por la superficie.
Si bien la compañía mixta de abastecimiento cuenta con sofisticados programas que vaticinan cuál sería el comportamiento del agua dentro de la red, no sucede así en el exterior, en donde este tipo de pruebas ofrecen a los ingenieros una idea sobre cómo fluirían las escorrentías.
De esta forma, y según por dónde fluya el agua, los operarios construirán los imbornales necesarios para conectarlos a la red de aguas pluviales. Además, dependiendo de la intensidad de la lluvia, el flujo se comporta de una u otra manera, de ahí que hayan sido necesarias tantas pruebas a lo largo del verano.
Una llovizna ligera genera hilos de agua que discurren por un lado de la calle, mientras que a partir de una cierta intensidad de lluvia, la inercia de la caída del agua y la variabilidad de los peraltes hace que el torrente fluya por el lado contrario.

