Especial XXXVI Visita de la Virgen de Candelaria a la Ciudad: La antigua imagen de la Virgen de Candelaria (I). Por Julio Torres Santos

candelaguanchesdibujo13

Resulta imposible tratar sobre la Imagen primitiva de la Virgen de Candelaria sin hacer, al menos alguna referencia a su procedencia. Sin embargo, nada se sabe en concreto sobre el tema. Como decía Espinosa (1) “fue descuido de los pasados, en no haber memoria de un caso tan admirable y milagroso”.

En cuanto a la fecha de la llegada a la Isla, Mª Jesús Riquelme distingue entre los autores «clásicos», que la sitúan entre 1390-92, Y otros que la establecen entre 1400 y 1450. Se basan estos autores en variados hechos, unos que exceden la lógica natural, otros en situaciones concretas y los menos aluden a la tradición. Ante la inseguridad de los datos y fijándonos únicamente en el estilo artístico, parece prudente situar a la Virgen canaria hacia mediados del s.XV o en el segundo cuarto de éste. Ello supone una reducción de medio siglo en el tiempo, de 90 a 105 años, que los cronistas intercalan entre la aparición de la Imagen a los Guanches y la conquista de Tenerife.

Igual incertidumbre existe en cuanto a la forma de llegada de la Imagen. La opinión más generalizada es la apuntada por Viera, según el cual fue introducida por los mismos misioneros. En este sentido, Rumeu de Armas avanza tres hipótesis:

1.- depositada por los misioneros mallorquines-catalanes a fines del s. XIV;

2.- traída por los frailes minoritas del Convento de S. Buenaventura de Fuerteventura;

3.- transportada por Fr. Alonso Bolaños entre 1455 y 1478, si bien se inclina por la segunda.

En cuanto al lugar donde se produjo el descubrimiento, también existen diversas posturas. Sin embargo, Riquelme, tras consultar a todos los autores, afirma que «podemos reconstruir el lugar de los hechos diciendo que a cuatro leguas de La Laguna y dentro del Menceyato de Guimar, en un lugar así denominado, cerca de la solitaria costa, en una cueva usada por los guanches como aprisco, fue hallada la imagen de una mujer prodigiosa y singular hasta que se redescubrió, primero por el guanche Antón y más tarde por los españoles, a aquellos cándidos isleños, que era la Madre Celestial. Nos siguen recordando tan especial hallazgo, una cruz y una ermita que en las playas de Guimar se conservan desde la conquista».

También te podría gustar...