PREGÓN FIESTAS PATRONALES LA VERDELLADA 2018 (II). Por Juan Manuel Castañeda Contreras

(…) En La Verdellada perviven algunos hitos singulares que pertenecen al patrimonio histórico y cultural, dentro de lo material, que merecen ser resaltados, y sobre los que vamos a realizar una somera referencia.

El más antiguos elemento del patrimonio histórico que se conserva en La Verdellada es un grabado rupestre de nuestros ancestros los aborígenes guanches.

Según los especialistas, pocas manifestaciones arqueológicas resultan tan reveladoras del origen norteafricano de los primitivos habitantes de las islas Canarias, y de su parentesco con las poblaciones del continente, como los testimonios de la escritura líbico-bereber y los grabados rupestres de diferente morfología, técnica y contenido que se han venido documentando.

Estas manifestaciones de la cultura guanche, aparecen generalmente sobre piedra basáltica, en los márgenes de los barrancos, cornisas de cuevas o rocas destacadas. En Tenerife, se plantea que lo más llamativo de estos grabados e inscripciones es que se sitúan en una destacada posición topográfica y el dominio visual sobre el entorno.

Y estos elementos se cumplen en el grabado de La Verdellada. Fue dado a conocer en 1999, en un estudio colectivo dirigido por la profesora María del Carmen del Arco Aguilar titulado “Los guanches desde la arqueología”. Se sitúa en un panel de roca basáltica y está ubicado en un margen del barranco, como saben situado a la mitad del Camino Real, en un lugar que vislumbra un amplio espacio de lo que sería la geografía antigua de esta zona.

Resulta un conjunto rupestre singular, y ciertamente el grabado podría contener signos alfabéticos líbico-bereberes, siendo sus motivos centrales tres cruciformes con peana triangular en su base, así como otros elementos difíciles de identificar.

Por su parte, la asociación Cultural Archinife, publicó en el año 2016 el trabajo “Chinech la isla de los letreros. Inscripciones en las piedras de Tenerife”. Este colectivo plantea que este de La Verdellada, es de los pocos grabados que existen en La Laguna que se encuentran en el mismo lugar donde fueron realizados originariamente. Apuntan que este grabado, que según ellos contiene una familia de antropomorfos, viene a ser un talismán o gráfico de protección para los cabreros que entraban en el paraíso de Aguere, y así observan que hay representaciones de deidades y pisciformes, que son símbolos eminentemente propiciatorios de fertilidad, lluvia y abundancia de grano.

¿Y qué significado pudieran tener estos grabados, estos motivos geométricos, o incluso como se afirma que contienen, que significan estas letras como parte de una alfabeto líbico-bereber? Pues no lo sabemos. Sólo podemos apuntar algunas especulaciones o elementos posibles, como que están relacionados con controlar por ejemplo el territorio y los ganados que pastaban en ellos, o que estas estaciones y grabados marcan espacios de explotación o zonas de pastos apropiadas para los diferentes grupos sociales que conformaban la sociedad guanche. O por último, aunque también de manera complementaria, es que estas formaciones naturales para grabar, destacan en el paisaje, y tienes rasgos físicos sugerentes como para ponerlas en relación con el mundo de las creencias, y como soporte para las prácticas mágico-religiosas.

Sea lo que fueren ahí está esa estación rupestre, que merece nuestro cuidado y estudio, y ponerlas en valor, así como adoptar medidas para su conservación. Es parte de la historia, en este caso de la prehistoria de La Verdellada.

Vayámonos ahora al barranco de La Verdellada. Este barranco ha recibido diversos nombres en sus diferentes tramos. En realidad es el barranco de Gonzalianes, que arranca o viene desde Jardina, aunque según esos tramos a los que nos referimos, se les llama también de la Carnicería, o de La Verdellada, para seguir su cauce y adentrarse luego en el municipio de Santa Cruz de Tenerife.

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