RICARDO MELCHIOR

Fernando Clavijo Batlle
Alcalde de San Cristóbal de La Laguna

 

 

Probablemente, cuando se publiquen estas líneas ya se habrá hablado y escrito mucho, y largamente, sobre Ricardo Melchior y su marcha de la presidencia del Cabildo de Tenerife, en la que ha tomado el relevo Carlos Alonso.

Pero permítanme que exprese, en este espacio que se me brinda, el sentimiento que me produce la partida institucional de un hombre al que tengo el honor de poder considerar amigo, cuya generosidad, como ha demostrado, trasciende su figura pública.

Ricardo Melchior, el presidente, como se ha dicho más de una vez, ha tenido y tiene la Isla en la cabeza. Y esta expresión no es, ni muchos menos, exagerada, porque en esta década larga que ha estado en el Cabildo se ha preocupado por conocer, hasta el último rincón, la intrincada geografía e idiosincrasia tinerfeñas.

 

A Ricardo no le ha hecho falta jamás que nadie le invente aptitudes ni cualidades, porque siempre le han sobrado cercanía, empatía por el ciudadano, conocimiento de los problemas de Tenerife y de cómo había que resolverlos.
Esa es otra de sus virtudes: la capacidad de gestión, de resolución, la disciplina que siempre se ha impuesto y ha pedido a sus equipos que, sin duda, le viene de sus genes y su formación germánica.

Enumerar los logros de Ricardo en estos 14 años de mandato en el Cabildo, al que entró de la mano del recordado Adán Martín, daría para dos o tres artículos.
Baste decir que, en este tiempo, lo ha sido todo para la Isla y también ha significado mucho en la historia de La Laguna, que ha conseguido grandes logros en los últimos años en buena parte gracias a su sensibilidad y su enorme preparación y formación.

De este modo, hemos logrado cambiar por completo, para mejor, el futuro de la ciudad y el municipio, con infraestructuras como el tranvía –el mayor hito de los últimos años- la estación de guaguas y los convenios y colaboración en materia de transporte, el Plan Urban y Plan La Cuesta-Taco, la reurbanización del Centro Histórico y las múltiples intervenciones en materia de Patrimonio, la colaboración en la rehabilitación de Las Chumberas, la Catedral, las instalaciones deportivas, la implicación en los temas agropecuarios, los proyectos de integración y empleo, la remodelación de la Costa Nordeste, el apoyo decidido al emprendimiento y a las pymes…

Ricardo, comprometido con su gente, es un hombre de palabra, justo, cabal y sincero, con quien un apretón de manos se convierte en un contrato que se cumple sin excusas ni artificios.

Ha sido y es tan generoso, que aún apasionándole su trabajo, ha entendido que era el momento de dar el paso a las nuevas generaciones, de dar una oportunidad a la renovación, como se la dieran a él, en su momento.

Ese gesto, que le honra, contribuye a que, además de recordarlo por sus muchos logros, por mejorar la conectividad, las infraestructuras, el empleo y la calidad de vida de los ciudadanos de Tenerife, quede para la historia su responsabilidad institucional y de gobierno.

Esto no es, afortunadamente, un adiós, porque esperamos seguir contando con su sabiduría, su experiencia y su criterio que, sin duda, nos serán de gran ayuda para seguir construyendo el futuro de una tierra a la que ha demostrado con creces su amor, su entrega y su cercanía.

Como alcalde, quiero agradecerle, pues, los desvelos y los esfuerzos por conseguir mejorar las expectativas y la vida de los ciudadanos de La Laguna. Como miembro de Coalición Canaria, me siento muy honrado de haber contado con sus enseñanzas, sus consejos y su impagable experiencia.

Pero, sin duda, para mí lo más importante es la persona.

Y a esa persona, a Ricardo Melchior Navarro, lagunero por derecho, tinerfeño y amante de su Isla, tengo que agradecerle que me haya distinguido con su amistad.
Gracias, Presidente.

También te podría gustar...