LA ROMERIA DE SAN BENITO (y IV) Por/Carlos García García

Elementos folklóricos tradicionales de La Laguna (y II)
El baile de las cintas está bastante extendido por la geografía de Tenerife, conservándose buenos ejemplos en la zona de Güimar, Candelaria,y en la zona de Valle Guerra, Guamasa y La Laguna.
Otro baile emparentado con aquel es el que se puede ver en la zona norte de la isla que es la Danza de las varas o de las Vegas que utiliza varas o palos en vez de cintas. Del mismo modo en Guamasa se entrecruzan estos palos adornados de flores, y en otros lugares se cambian por arcos.
Las danzas son un elemento imprescindible en la celebración de cualquier fiesta y ésta aparición en nuestra romería no iba a ser una excepción.
La procedencia del baile de las cintas hay que buscarla en las costumbres de las sociedades primitivas de bailar en torno a un árbol sagrado o en torno a una figura o símbolo divino. La dendrolatría es la costumbre de adorar a una divinidad en forma de árbol o de piedra (monolito),y esta danza viene a ser el resultado final de una larga evolución que dio comienzo con los ritos primitivos de bailar en torno a un árbol o piedra, a decir de Esquivel Navarro,en lo que él denomina Danza del cordón.
No es una costumbre exclusiva de Canarias ya que bailes similares los encontramos en el folklore de otras regiones peninsulares, ya sean hispanas o portuguesas.
El bailar en las procesiones es por tanto costumbre antigua, siendo algo mas peculiar entre nuestras fiestas realizar el baile delante del santo, ya que es tradición de las romerías canarias, encabezarlas el ganado y no la divinidad.
Estas danzas que preceden al santo se efectúan al son de tambor, flauta y castañuelas o chácaras, y fundamentalmente y casi en exclusividad, se practica en ritmo de tajaraste.
El baile se realiza alrededor de un palo del que cuelgan cintas de colores que los danzantes enrollan y desenrollan mientras ejecutan la danza a su alrededor.
Podemos encontrar reminiscencias muy remotas en las danzas cívico-religiosas que nuestros aborígenes realizaban en ocasiones principales, sin olvidar por ejemplo las que se ejecutan en la fiesta de La Candelaria.
Nos refiere Bethencourt Alfonso que en la danza de las cintas, ahora como en los tiempos aborígenes, formaban la cuadrilla 14 individuos: 12 danzantes y 1 tamborilero, el cual toca a la vez la flauta, además del conductor del palo.
Al compás del tamboril se dividen los danzantes en dos tandas de a seis, llevando cada una guía delantera y otra postrera, y marchan bailando dando dos pasos atrás y dos delante, trazando círculos alrededor de la pértiga en sentido inverso cada tanda, una sobre la derecha y otra sobre la izquierda, pasando por dentro y fuera cada vez que se cruzan. Estriba el mérito en trenzar o vestir al palo y luego desvestirlo sin trabar la danza.
Los danzantes visten con camisas blancas adornadas con dos cintas de colores cruzadas en el pecho, utilizando el color de la cinta que entreteje en el baile, y según viejas referencias, en algunos pueblos del sur de Tenerife, como Adeje, se usó la presencia de una niña que seguía cada bailador cogida de una banda, muy adornada y bailando.
En lo que a la romería de San Benito se refiere desde muy temprano en su cronología aparece en la fiesta un grupo de baile de las cintas que llevaba el nombre de San Diego, que de nuevo vuelve a dar nombre a una manifestación folklórica de La Laguna.
Hemos sabido por uno de sus actuales danzantes que ese baile data de muy viejo, ya que según el informante, lo bailaba su padre y su abuelo y sin duda fue la primera en salir en la festividad de San Benito.
No conocemos el origen del baile pero parece ser una promesa a San Benito lo que motivó la constitución de un grupo de devotos de la zona de San Diego para organizar un baile de las cintas.
Comenzaron a bailarla los hombres y siempre ha sido tradición que las mujeres no danzaran, aunque en alguna ocasión, y por ausencia masculina, han sido ellas las danzantes.
Este grupo no lleva sino tamborilero y chácaras o castañuelas, no apareciendo la flauta, y ejecutan básicamente el ritmo de tajaraste que es el único que se toca en la procesión del santo, aunque también tienen otros toques distintos como pasodoble y la isa, desde luego de procedencia mas moderna.
Se compone el baile de unos 12 danzantes, aunque también pueden ser mas, y la indumentaria consiste en pantalón azul con una cinta roja a los lados, camisa blanca y lonas, y el escudo de San Diego en el lado izquierdo de la camisa.
El baile de las cintas de San Diego solo sale la víspera de la festividad, acompañando a San Benito en la procesión que realiza en los alrededores de su ermita, no teniendo la costumbre de salir en la romería.
Termino expresando el interés que todos debemos mostrar por evitar que nuestras fiestas tradicionales desaparezcan.
La revitalización y el robustecimiento de ellas es primordial sin querer aferrarnos al pasado e intentar copiar lo que se hacía en el pasado, lo que se hacía de viejo. Sin olvidar nuestras raíces, nuestro entronque primitivo, conociendo de donde provienen nuestras fiestas populares, debemos apostar por nuevas aportaciones, introduciendo ideas novedosas y modernas, para que la fiesta evolucione y no se pierda con el transcurso de los años venideros.
