ATENEO DE LA LAGUNA: Actos para los días 22 y 23 de febrero

Jueves 22 19.30 horas
Presentación del libro de relatos
La soledad acompañada
Presentan:
José Ramón Sampayo
Daniel Bernal
La soledad acompañada es un libro de narraciones, un viaje que se ejecuta a través de la memoria. Relatos del tiempo vivido. Composiciones que se sostienen sobre ese orden imaginativo de doce escritores cuya fuente de inspiración es el Parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife y la propia isla. Todo aquello que aparentemente hemos perdido pero que recuperamos en el ejercicio de la evocación.
El libro está prologado por Rosario Valcárcel y Alberto O. Walls.
El Taller literario La Escritura Desatada comenzó en octubre de 2014 en la Escuela de Adultos de Tejina, La Laguna, Tenerife. Su núcleo actual está formado por José Ramón Sampayo (Profesor de Lengua española y Literatura, escritor y promotor cultural), Ángel N. de la Rosa (Profesor de Informática y Tecnología, director actual de la E.A.T.) y Miriam González (profesora de Lengua española e Inglés de la E.A.T.).
El curso 2016/17 culminó con la escritura creativa de 12 relatos diversos, con un tema común, “La soledad acompañada”, y conectados entre sí por un espacio de referencia, el Parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife.
Organiza: Taller literario La Escritura Desatada. Colabora: Ateneo de La Laguna
Viernes 23 19.30 horas
Acto de conmemoración del
180 aniversario del nacimiento de
D. Nicolás Estévanez y Murphy
(17 de febrero de 1838)
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Tras la proyección de un documental sobre D. Nicolás Estévanez (Agustín Miranda Armas. A.C.»Desde la Sombra del Almendro»), intervendrá el historiador Nicolás Reyes González (presidente de la ACDLSDA) que, realizará una breve descripción de la vida y legado cultural del homenajeado.
Cerraremos con un recital de sus poemas.
Organiza: A.C.»Desde la Sombra del Almendro». Colabora: Ateneo de La Laguna
Hasta el viernes 23 de febrero
Sala de Exposiciones
No hay nada que celebrar
Fernando Pérez
Fernando Pérez, realiza estudios en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna y en la Escuela de Arte y Superior de Diseño Fernando Estévez, en Tenerife. Ha realizado las exposiciones individuales Simulacro en la Sala de Arte La Granja. Tenerife. Periferia en la Galería Mácula .Páramo en el Museo de la Naturaleza y el Hombre, en Tenerife.
Su obra ha estado presente en Crisis, what crisis?, Tea. Tenerife Espacio de las Artes. Bienal Internacional de Marratxi, en 2012, Mallorca; en la Bienal Regional de Artes Plásticas de Santa Cruz de Tenerife, en 2008; en Interacciones, en la Galería de Arte Mácula, Tenerife; No más héroes en el Museo de la Naturaleza y el Hombre,Tenerife o Mundologías, en el Ateneo de La Laguna, entre otras. Compagina su trabajo como artista con la dirección del espacio BIBLI.
Fernando Pérez esculpe “cosas” extraordinariamente evocadoras que parecen tratadas con un aerosol antiadherente. Su carácter escultural exagera la apariencia al mismo tiempo que hace evidente la falta de estatua. El desfase entre el significante y el significado (siempre unos grado por debajo del primero) pone de manifiesto el carácter epidérmico (deslizante) del objeto. La estatua in absentia (es decir, en rebeldía) convierte la presencia material en imagen de sí misma, lo que no hace más que traicionar la lógica gremial de la escultura Bconservando, sin embargo, su dinámica presencial. Fernando Pérez péndula entre la escultura y el dibujo, convierte el signo en cosa para desencadenar ese juego gramatológico de atracción-repulsión que nos permite divagar por el sentido sin olvidar su carácter adyacente, literario, espurio.
Su forma convoca a las analogías, seduce al espectador para que aporte significados y se repliega sobre sí misma cuando estos aparecen. Actúa como los tropos del lenguaje: atraen la atención sobre ellos mismos pero luego nos desplazan a sitios inesperados. El ser humano conoce a través del lenguaje (lo que es tanto como decir que conoce solo su lenguaje): comprende una cosa concreta solo cuando es capaz de añadirle predicados. Pero, obviamente, al añadirle esos predicados desaparece la concreción de la cosa. No nos es dado pues conocer algo como algo concreto, solo algo mediante algo distinto. La realidad se repliega y nosotros solo merodeamos por su periferia. No otra cosa parecen pretender (ha- cer evidente) las piezas de Fernando Pérez: se presentan como esculturas, desencadenando el hábito del reconocimiento, lo esquivan y se trasmutan en cosas que nos dejan solos con nuestros propios recuerdos, transitando la memoria (¿a qué diablos nos recuerda esto?) tratando de comprender (es decir, abrazar, ceñir) la obra con nuestros propios predicados. El tiempo de esa deriva, es el que le ganamos a la ideología.
Esta escultura antiadherente nos obligan a salirnos por la tangente en cada una de sus curvas. De ahí que juegue siempre con lo que muestran y lo que ocultan, lo cóncavo y lo convexo, lo que es capaz de retener contenido y lo que lo repele, lo centrípeto y lo centrífugo. Los volantazos que demos para retornar a la cosa nos pasearán por la propia memoria de nuestra dependencia lingüística. El asunto no estriba en aquella cosa ni en esta dependencia, sino en las bolsas de aire que queden entre medias, que, como si estuvieran debajo del diafragma, producen hipo. El índice de un desfase. La metáfora evita la extrañeza del mundo, pero la familiaridad que produce no implica conocimiento (un conocimiento que, en todo caso, no produce familiaridad): a través de ella solo adquirimos familiaridad con lo extraño. Esa familiaridad que la ideología, una y otra vez, trata de demonizar. Pero si decidimos amueblar nuestra cabeza con obras de arte, tendremos que aprender a relativizar las cosas que penden, entrar en pendencia. Las plomadas pierden su tensa verticalidad cuando tocan suelo.
Organiza: Sección de Arte del Ateneo de La Laguna
