INSISTEN EN PRIVATIZAR LA SANIDAD

Carlos García Médico. 
Intersindical Canaria

 

 

A pesar de las continuas negativas cada vez parece más clara la intención de favorecer la sanidad privatizada en contra de la potenciación de la sanidad pública. De otro modo no se entiende el empeño de los gobernantes políticos de inyectar partidas económicas al sector privado sanitario en lugar de invertir, mas y mejor, en el propio sistema público.

Acaba de publicarse en el Boletín Oficial de Canarias, de fecha reciente, 26 de junio de 2013, por parte de la Consejería de Sanidad, un anuncio para la adjudicación de la contratación, mediante concierto, de los servicios terapéuticos de rehabilitación ambulatoria.

 

Conocemos que las listas de espera para recibir un tratamiento en  Rehabilitación son inmensas y preocupantes. Son unos 5.000 pacientes los que “des-esperan” por una fecha para dar comienzo a poder resolver sus problemas. Son pacientes impedidos, muchos de los cuales se encuentran de baja laboral, con lo que eso condiciona de gasto económico a empresas y al estado, que se eternizan para las citas médicas y especializadas que puedan dar respuestas a sus padecimientos que empeoran día a día.

A pesar de que nuestra sanidad debe caracterizarse por su universalidad, equidad y gratuidad, nuestros políticos parecen empeñados en cambiar estos criterios y apostar por un modelo privatizado, que no es el complementario del público sino el predominante, sin que jamás nadie y nunca haya podido demostrar que sea más barato y de mejor calidad que el que oferta el propio sistema público de salud.
Los convenios existentes con los centros privados, y por tanto concertados con el sistema público, adolecen de grandes reformas y re-definiciones, que logren dar prioridad a nuestros centros sanitarios públicos, bien dotados y con un magnífico personal laboral cualificado, que se encuentra minimizado  e infrautilizado, mientras se potencia  al primero cuya función, como empresa privada, es el ánimo de lucro y los beneficios económicos que, en este caso, se obtienen a costa de negociar con la salud de los ciudadanos.

En este anuncio de la Consejería de Sanidad, se estima el valor de la contratación para la prestación de servicios de rehabilitación, en la friolera de 57.710.151 euros.

Mientras tanto, las consultas de rehabilitación de nuestros hospitales se encuentran con una baja rentabilidad que asusta.

El pasado 3 de Julio, Intersindical Canaria visitó las consultas y dependencias del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario de Canarias, a las 12 horas, encontrándose que las mismas se encontraban prácticamente vacías y solitarias, como se demuestra en fotos realizadas. Son consultas y zonas totalmente equipadas que pueden dar trabajo a muchos especialistas en fisioterapia y rehabilitación que cubran las demandas de los miles de pacientes que esperan ser tratados. Son instalaciones creadas y dotadas de material específico que solo esperan a ser utilizadas. No hace falta ninguna inversión para su creación. Pero su rendimiento es escaso, no ya en horarios de tarde sino, incluso, en horarios de mañana ya que se encuentran prácticamente vacías.

Mientras, se invierten más de 57 millones de euros en contratar externamente servicios de rehabilitación.

¿Podemos imaginarnos la cantidad de puestos de trabajo que podrían contratarse con ese dinero, la cantidad de sanitarios, altamente cualificados,  que podrían ser recuperados de las listas de desempleados que soporta Canarias y que den cobertura a los pacientes?

Algo huele mal en este sistema de gestión sanitaria que padecemos en la comunidad autónoma. Datos como estos nos convencen, cada día más, de que hay que apostar por un cambio en el modelo que logre una mayor rentabilidad y mejor servicio a los ciudadanos.

En tan solo unos años, y con el argumento de la crisis, han acabado con nuestro estado del bienestar y los derechos sociales que tardamos tanto en conseguir los ciudadanos. Nuestras mejoras sociales y laborales han retrocedido cuarenta años. Más privatizaciones por aquí y por allá; menos gasto público, mas pobres y desiguales; copagos sanitarios, prestaciones privatizadas convenciéndonos de que precisaremos seguros privados que nos garanticen nuestras vidas y salud. No podemos resignarnos a ello. No nos rindamos.

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