ADIOS A LA SANIDAD PÚBLICA. RAZONES DE UNA DESPEDIDA Y (II)

Dr. Carlos García. Médico. 
Intersindical Canaria

 

 

Estos directivos logran  que uno se canse de todo lo que denunciamos y son los que utilizan en su provecho el poder que les da el cargo político que ostentan. Son esos que utilizan la infraestructura jurídica que tienen a su alcance para aburrir y negar derechos laborales a los trabajadores. Son los que pagan indemnizaciones con dinero público cuando los jueces fallan en su contra, como en la mayoría de los casos, utilizando pólvora ajena para poner en práctica sus desmanes.

Muchos problemas de relaciones laborales que terminan en conflictos judiciales  y que acaban indemnizando económicamente a los enjuiciados; eso sí, con dinero de los presupuestos públicos de todos los canarios. Malas relaciones con los trabajadores que hacen que los sindicatos soliciten la dimisión de sus cargos. Recortes en los derechos laborales adquiridos que hacen, de nuevo, tener que responder ante denuncias realizadas a la justicia. Presuntas prevaricaciones en el cometido de sus funciones  que hacen irrespirable el ejercicio diario de la medicina en mucho de los servicios médicos. En definitiva mucho “golferío” en estos puestos, sin olvidar colocar el adjetivo de presuntos. Con mucha, mucha corrupción detrás de todo; eso sí, presuntamente siempre, sospechosa, posible.

 

Es asombroso que  nunca realicen disminución de sus  propios sueldos, de sus propios emolumentos, a veces escandalosos, de sus privilegios, ya sean por ponerse personalmente lo que deben cobrar por objetivos, que ellos mismos se diseñan y que no tienen reparo en subirse periódicamente, por guardias a distancia, con pluses de responsabilidad, incentivos  y mucho más.

Hay que buscar un cambio en el modelo de gestión del sistema público para dar lugar a una rentabilidad y servicio mejor al ciudadano, con el apoyo de los profesionales, de las sociedades y asociaciones científicas, con implicación social directa de los usuarios, con transparencia absoluta en la gestión que se realiza. Es hora de que los políticos den paso a otros que puedan solucionar  lo que ellos  no han sabido hacer y donde han fracasado.

Deseo abandonar  esta forma de trabajar. En todos mis años anteriores laborales han estado ausentes bajas por enfermedad. Ahora se me acumulan, puede que por la edad, pero yo creo que es mas por lo anterior. Me quedan pocos días para cumplir reglamentariamente con la edad de jubilación, porque mantenerme hasta los 70 años  de forma  voluntaria, que la ley me permite,  con estos condicionantes, ni loco.

Quiero irme con la plena satisfacción del deber cumplido y marcharme  con la cabeza alta y con el orgullo de haberles plantado cara siempre en mi compromiso de representante de los trabajadores tras la organización de Intersindical Canaria, mayoritaria en el sector.  Me quiero ir porque puedo hacerlo y no vale más la pena, a  mi edad, seguir peleando contra estos impresentables. Allí se queden usando sus tropelías si otros se lo permiten. Porque, con todo esto, las presiones ejercidas a facultativos y trabajadores sanitarios en general, que nos hemos caracterizado por la denuncia y la oposición a esta forma de ejercer una gestión pública y que no somos temerosos del régimen, es continua y ya poco soportable. Ante todo esto ha llegado el momento personal de decir basta y no seguir soportando esta situación. Tras analizar y valorarlo,  he decidido dejar el ejercicio de la medicina hospitalaria.

Se abre un nuevo camino para mí y pienso usarlo de la mejor manera posible. Mi mayor indiferencia y desprecio para los directores y políticos sanitarios que padecemos en Canarias y que han colocado a nuestra sanidad pública es un lugar muy bajo. Algún día se lo demandarán los ciudadanos y quedarán al descubierto. Lamento dejar la sanidad en tan pobre estado, mucho peor que cuando la encontré hace más de cuarenta años. Una verdadera lástima para los ciudadanos de Canarias.

También te podría gustar...