Las Fiestas y Romería Regional de San Benito Abad. Por Fernando Clavijo Batlle

San Cristóbal de La Laguna celebra, cuando llega julio, su ya tradicional reencuentro con sus orígenes agrícolas. Porque eso es lo que son las Fiestas de San Benito; un recordatorio vivo de que la historia de esta ciudad está íntimamente ligada al campo y los laguneros las vivimos y celebramos con orgullo, con la satisfacción de saber que ese pasado es lo que ha hecho grande a este municipio.
Este homenaje a nuestras tradiciones y a nuestro campo, a la labor abnegada de nuestros agricultores y ganaderos que, siglos atrás, decidieron encomendarse a San Benito el Abad, para que trajera la preciada lluvia a la Vega de Aguere. Son por tanto, estas fiestas, también un humilde reconocimiento, porque el lagunero es un pueblo agradecido, que sigue honrando a este Santo con la celebración de una romería regional a la que acude lo mejor que cada Isla puede ofrecer.
Pero las fiestas de San Benito son mucho más que su reconocida e importante romería. Este año, especialmente, las fiestas rinden tributo a un grupo que desde La Laguna ha conquistado durante sus 50 años de vida todos los éxitos posibles; llevando el nombre de esta ciudad, con orgullo, por todo el mundo. Han sido Los Sabandeños, sin duda, los mejores embajadores de nuestro folclore, nuestras tradiciones y nuestra historia.
Para una ciudad como La Laguna, Patrimonio de la Humanidad, es más importante que para cualquier otro este recordatorio anual de nuestros orígenes; es lo que nos permite saber quiénes somos y, sobre todo, quiénes queremos seguir siendo. Y el lagunero, con su participación y participación activa en los muchos actos previstos y recogidos en este programa de fiestas, volverá, un año más, a dar realce a las mismas.
