El Cristo de La Laguna, la Plaza, fiestas y tradiciones (III)

Gaspar Darmanin, tercero por la izquierda y en el varal del Cristo. La Laguna 14 de septiembre de 1891.

Gaspar Darmanin, un nombre en la Historia lagunera

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Nació en La Laguna, en 1849, hijo de Domingo Darmanin y Abreu (alcalde de La Laguna en dos periodos: 24 enero de 1884 – 20 marzo de 1884; 22 de junio de 1884 – 1 de junio de 1885) y de Antonia Contreras y Fuentes. Fue destacado miembro de la sociedad “El Porvenir”, así como Esclavo Mayor durante las fiestas del Cristo de 1891, el mismo año que inauguró la plaza. Falleció en La Laguna, en 1898.

Antes de la primera corrida de toros, Darmanin hubo de sortear espurios rumores sobre la calidad de las reses o de los espadas, la solidez de la plaza… hasta el punto que publicó una carta en la prensa aclarando éstos y otros términos. Valga el siguiente fragmento de la misma para hacernos una idea de la maledicencia de las habladurías…

Los toros no tendrán defectos, antes bien, serán de lo mejor. No creo que nadie se atreva a dudar de lo anterior porque además de mi formal palabra, es muy fácil cerciorarse de cualquier sofisticación en esta materia: En primer lugar, cada ganadería tiene su hierro y sus colores, y en segundo, tendré el gusto de presentar a todo el que lo solicite los contratos, en los que se reseñará minuciosamente el ganado (…) Se hace público que mi apoderado es pariente de uno e íntimo amigo de los citados ganaderos; pero no se crea, que si vienen toros de dichas ganaderías es por esa razón (…) Le servirá, sin duda, para que los ganaderos, en vez de permanecer indiferentes, le ayuden, para que su nombre no quede en mal lugar, a escoger el ganado.

Incluso la prensa reconocía que “en Santa Cruz” se estaban propagado rumores “falsamente”, “no sabemos con qué fin”.

La Laguna entera acogió con entusiasmo la iniciativa de Gaspar Darmanin, y supo responder en la medida de los esfuerzos del empresario. Porque muchos voluntarios, “sin distinción de clases”, se prestaron a trabajar en todas “las faenas” y con “el mayor desinterés”. Los vecinos de la ciudad y sus alrededores que poseían carros y carretas se ofrecieron para el transporte de materiales, “con el mayor desprendimiento”. Con esta cooperación pretendían corresponder “al celo y actividad mostrados por el Sr. Darmanin, que no solo es el iniciador de unas fiestas jamás vistas en el país, sino que se ha hecho cargo de una empresa tan arriesgada, que exige cuantiosos dispendios”.

En sus cartas semanales a Patricio Estévanez, y bajo su seudónimo, escribió Eldote…
Estimo oportuno no dejar pasar la ocasión de recomendar como ejemplo digno de ser imitado el del empresario que acometió por sí solo la realización de un pensamiento indicado como de provecho y utilidad para la población. Hartos estamos de dolernos de que entre nosotros domine el pernicioso egoísmo que, mientras hace a los más huir de cuanto puede de algún modo envolver responsabilidades o compromisos, no les impide sin embargo hasta exagerar a veces la nota de las lamentaciones, declamando sin hacer nunca cosa de provecho; y por lo mismo, para muchas reformas de indiscutible conveniencia del país, pudiera aprovechar esta enseñanza de que la decisión y la energía de uno solo han bastado para lo que quizás debiera haberse hecho con la ayuda de muchos.

Colaboró Darmanin con instituciones laguneras, como la sociedad El Porvenir, y otras ahora señeras como la banda La Fe. En la casa del Marqués de la Candía, “a las afueras de La Laguna”, se desarrolló el acto fundacional de esta sociedad, el 30 de noviembre de 1891. Compuesta “de jóvenes laguneros entusiastas y amantes del progreso y prosperidad de la Laguna”, y bajo la dirección de Juan Padrón y Alonso Castro y Salazar como subdirector, su objeto es…
…llenar una necesidad que tan imperiosamente reclama una población de la importancia de la Ciudad de los Adelantados y dada la popularidad que cada año más adquiere en sus fiestas del Cristo de La Laguna, y san Miguel y la gran afluencia de personas que de Santa Cruz y otros varios pueblos acuden en la estación de verano a disfrutar de su inmejorable clima y magníficos paseos.

Precisamente, durante el almuerzo posterior, Juan Padrón brindó “por el arte musical, por el progreso de La Laguna, por sus buenos patriotas y por el señor Darmanin que con tanta valentía lo ha demostrado”. Contestó Gaspar Darmanin, “con toda la galantería con que dicho señor sabe hacerlo”, autorizándolo, “desde luego”, para que mandase a buscar a su costo al extranjero un instrumento que hacía falta para la banda. También hubo tiempo para aprobar “el reglamento por donde se ha de regir tan benemérita Sociedad”.

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