La Laguna Ahora por España de Fiesta y celebraciones de agosto: El Cipotegato en Tarazona, Zaragoza
El Cipotegato de Tarazona: una lluvia de tomates que da comienzo a las fiestas
Cada 27 de agosto, cuando el reloj marca las doce del mediodía, la plaza de España de Tarazona (Zaragoza) se transforma. Miles de personas esperan frente al Ayuntamiento mientras los tomates están preparados para volar por los aires. De repente aparece una figura vestida de rojo, amarillo y verde: es el Cipotegato, protagonista de una de las tradiciones festivas más singulares de Aragón.
Su salida marca el comienzo de las fiestas patronales de Tarazona en honor a San Atilano, que se prolongan hasta el 1 de septiembre.
¿En qué consiste el Cipotegato?
El Cipotegato viste un llamativo traje acolchado semejante al de un arlequín, con los colores rojo, amarillo y verde y el rostro cubierto. A las doce en punto sale por la puerta del Ayuntamiento y se adentra en una plaza abarrotada.
Es entonces cuando comienza la auténtica batalla.
Los asistentes lanzan tomates mientras el Cipotegato, acompañado y protegido por su cuadrilla, emprende una carrera por las calles de Tarazona. Tras completar el recorrido regresa a la plaza de España, donde es recibido entre gritos de «¡Cipote, cipote!».
El momento culminante llega cuando el protagonista es elevado hasta el monumento dedicado al Cipotegato situado frente al Ayuntamiento. Su llegada triunfal supone, simbólicamente, el comienzo de las fiestas mayores de la ciudad.
Una tradición con varios siglos de historia
Determinar exactamente cuándo nació el Cipotegato no resulta sencillo. La tradición está vinculada a antiguas celebraciones de Tarazona y existen referencias históricas que permiten remontar sus antecedentes hasta comienzos del siglo XVIII.
Una de las explicaciones históricas relaciona al personaje actual con el antiguo «Pellexo de Gato», una figura que participaba en las celebraciones del Corpus Christi y cuya misión habría sido apartar a los niños para evitar que interrumpieran la procesión.
Con el paso del tiempo, aquel personaje fue evolucionando hasta convertirse en el Cipotegato que hoy conocen los turiasonenses.
La costumbre de arrojar tomates, sin embargo, es bastante más reciente. Se incorporó durante el siglo XX y terminó convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles de la celebración.
Las leyendas sobre el origen del Cipotegato
Como ocurre con muchas fiestas populares de larga tradición, alrededor del Cipotegato también han surgido numerosas leyendas.
Una de las más conocidas habla de un antiguo preso al que supuestamente se le ofrecía la posibilidad de conseguir la libertad si lograba atravesar la ciudad mientras la población trataba de impedírselo.
Otra leyenda relaciona el origen de la tradición con un bufón y el lanzamiento de un tomate.
Son relatos que forman parte del imaginario popular, pero no deben confundirse con hechos históricos demostrados. La documentación conservada apunta más bien hacia la evolución de antiguos personajes festivos vinculados a las celebraciones religiosas de Tarazona.
De tradición local a fiesta conocida en toda España
El Cipotegato ha pasado de ser una costumbre profundamente turiasonense a convertirse en uno de los acontecimientos festivos más conocidos de Aragón.
En 1998 recibió la declaración de Fiesta de Interés Turístico de Aragón y en 2009 obtuvo el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Cada año, visitantes llegados de numerosos lugares se mezclan con los vecinos en la plaza de España para contemplar —o experimentar en primera persona— la espectacular lluvia de tomates.
Para los turiasonenses, sin embargo, el Cipotegato significa mucho más que una curiosa batalla festiva. Es uno de los grandes símbolos de identidad de la ciudad.
¿Quién puede ser Cipotegato?
Convertirse en Cipotegato supone un auténtico honor.
El protagonista se elige anualmente mediante un sorteo entre jóvenes de Tarazona que desean representar al personaje. Después llega la preparación para afrontar una carrera especialmente intensa, rodeado por una multitud y bajo una incesante lluvia de tomates.
La identidad de quien encarna al personaje adquiere cada año un protagonismo especial y pasa a formar parte de la historia de la celebración.
Tarazona, mucho más que el Cipotegato
La fiesta también es una magnífica excusa para descubrir Tarazona, una ciudad monumental situada a los pies del Moncayo.
Su casco histórico reúne un extraordinario patrimonio en el que conviven distintas épocas y estilos arquitectónicos. Entre sus lugares más característicos se encuentran la Catedral de Santa María de la Huerta, el Palacio Episcopal, las casas colgadas, la plaza de España y la singular Plaza de Toros Vieja.
La visita puede completarse descubriendo la gastronomía aragonesa y recorriendo los paisajes de la cercana comarca del Moncayo.
Consejos para disfrutar del Cipotegato
Quien quiera vivir la fiesta desde dentro debe tener presente algo fundamental: los tomates llegan prácticamente a todas partes.
Por ello, resulta recomendable acudir con ropa vieja y calzado cómodo, proteger adecuadamente teléfonos móviles, cámaras y objetos personales y seguir en todo momento las indicaciones de seguridad de la organización.
También merece la pena llegar con suficiente antelación. Durante las horas previas a las doce, la plaza de España y las calles cercanas van llenándose hasta crear el ambiente que precede a uno de los momentos más esperados del año.
Y cuando finalmente se abren las puertas del Ayuntamiento y aparece el traje rojo, amarillo y verde, Tarazona deja atrás la espera.
