La Laguna Ahora por España de Fiesta y celebraciones de agosto: La Batalla de las Flores de Laredo, Santander

Cada último viernes de agosto, Laredo cambia por completo de aspecto. Esta villa marinera de Cantabria se llena de música, color y, sobre todo, flores para celebrar la Batalla de las Flores, una de sus tradiciones más emblemáticas y una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional en 2011.

Una tradición que nació en el mar

La historia de la Batalla de las Flores se remonta a 1908, en plena Belle Époque. Laredo se había convertido entonces en un destino de veraneo frecuentado por familias burguesas, en una época en la que las galas y fiestas florales gozaban de gran popularidad en distintas ciudades europeas.

Curiosamente, la primera Batalla de Flores no se celebró por las calles, sino sobre el mar. En aquella primera edición participaron 25 traineras del Cabildo de Pescadores de San Martín, decoradas para la ocasión. Junto a ellas desfiló una góndola denominada La Argentina, diseñada por Gonzalo Bringas Vega, que terminó convirtiéndose en la ganadora. El éxito fue tal que al año siguiente la celebración se trasladó a tierra para facilitar una mayor participación del público.

Con el paso de las décadas, aquella celebración de despedida del verano fue evolucionando hasta convertirse en un espectacular concurso de carrozas.

Auténticas esculturas hechas con flores

El gran atractivo de la fiesta son sus monumentales carrozas. Sus estructuras de hierro, madera y otros materiales quedan prácticamente ocultas bajo una extraordinaria decoración realizada con flores y pétalos naturales. Entre las variedades más utilizadas se encuentran las dalias, las margaritas y los clavelones.

El resultado son enormes esculturas tridimensionales que representan animales, personajes, escenas fantásticas y todo tipo de composiciones alegóricas. En las carrozas de mayor categoría pueden utilizarse entre 150.000 y 180.000 flores naturales, colocadas una a una poco antes del desfile.

Detrás de esos pocos minutos de espectáculo existe un enorme trabajo. Las cuadrillas de carrocistas pueden dedicar alrededor de diez meses a preparar sus creaciones. Paralelamente se cultivan las flores que posteriormente serán cortadas en los días inmediatamente anteriores al desfile para que lleguen frescas al momento decisivo.

La Noche Mágica

Uno de los momentos más especiales tiene lugar precisamente durante la víspera. Es la conocida como Noche Mágica, cuando los equipos trabajan contrarreloj colocando las flores y ultimando los detalles de las carrozas.

Es entonces cuando puede apreciarse mejor el esfuerzo colectivo que existe detrás de la fiesta. Familias, amigos y distintas generaciones de carrocistas comparten una labor artesanal en la que cada pétalo cuenta. A la mañana siguiente, las estructuras que durante meses han permanecido en los talleres están listas para convertirse en protagonistas.

El gran desfile

El viernes de la Batalla, Laredo vive una jornada festiva desde primeras horas. Charangas, bandas de música, peñas y otras actividades animan las calles mientras miles de personas esperan la salida de las carrozas.

Por la tarde llega el momento culminante: las creaciones florales recorren el circuito de la Alameda Miramar ante el público y un jurado encargado de valorar sus cualidades artísticas y decidir los premios.

La celebración no se limita, sin embargo, al concurso. Mercadillos, música y actividades culturales completan una jornada que tradicionalmente termina con fuegos artificiales sobre la bahía.

Mucho más que una fiesta

La Batalla de las Flores representa especialmente bien la identidad de Laredo porque combina su pasado marinero con una tradición artesanal transmitida durante generaciones. Lo que comenzó hace más de un siglo como un entretenimiento veraniego se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos festivos de Cantabria.

Su singularidad fue reconocida oficialmente en junio de 2011, cuando la Secretaría General de Turismo y Comercio Interior concedió a la Batalla de Flores de Laredo el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Más de cien años después de aquellas primeras traineras decoradas, cada final de agosto las flores vuelven a ocupar Laredo. Durante unas horas, meses de cultivo, diseño, construcción y trabajo artesanal se transforman en un desfile efímero: enormes obras de arte concebidas para alcanzar su máximo esplendor durante un solo día.

En 2026, la 115.ª edición de la Batalla de Flores está prevista para el viernes 28 de agosto, dentro de una Semana Grande programada del 24 al 30 de agosto.

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