Curiosidades e historia de la cuaresma y la Semana Santa lagunera: Jaky Romero precursor de la Semana Santa en La Cuesta (III). Por Julio Torres

Pasión por la Semana Santa

Fueron devociones de Jaky Jesús del Gran Poder, de cuya Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos era Hermano, y María Santísima de la Amargura, de la Hermandad homónima16 de Sevilla, con sede en su calle natal. Íntimamente siempre anheló traer a la isla que tanto amaba un pedacito de esa, su otra tierra; un empeño que logró cumplir con creces.

Adquirió la imagen de un Cautivo al imaginero sevillano Antonio Dubé de Luque, que consiguió poner al culto en la antigua parroquia de la Candelaria, situada en la calle 26 de diciembre de La Cuesta.

Por entonces ya tenía la talla de una pequeña Dolorosa de vestir en su domicilio, en el número 52 de la calle Siete. Esta, su Dolorosa particular, acabaría recibiendo culto en la parroquia de la Paz y Unión, aunque después fue sustituida por otra de mayor tamaño, ambas adquiridas a otro imaginero sevillano, Juan González García
“Ventura”.

En honor a su madre, Jaky llamó a la segunda Dolorosa “La Lola”, el cariñoso femenino del hipocorístico “Loles”, tan extendido en Andalucía, que algunos explican porque permite alejarse de la evocación del dolor y el sufrimiento. De esta forma, la primera imagen pasó a conocerse como “La Lolita”. En aras a la mayor claridad de nuestra exposición, nos referiremos a ellas como “La Lolita”, esto es, la primera Dolorosa que adquirió Jaky, y “La Lola”, respectivamente.

Jaky nunca dejó de trabajar para que Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Caifás y María Santísima de los Dolores recibiesen el culto adecuado, vistiesen hermosos ropajes y salieran en procesión con el mejor ornato posible. Así, empezó a destacar como maestro artesano de la cera, bordador, vestidor y capataz.

Es el de cerero uno de los gremios más antiguos, pues la cera fue parte esencial de la iluminación de las viviendas, además de consumirse libras y libras de este material en las iglesias. Fue frecuente combinar este oficio con el de confitero. Por ejemplo, en La Laguna de 1631 Rodríguez Morales

Numerosas hermandades sevillanas llegaron a elaborar la cera que consumían en sus cultos y procesiones de Semana Santa. Hasta mediados del siglo XX mantuvieron esta fabricación propia las cofradías del Cristo de la Expiración (Cachorro) y la de Jesús del Gran Poder, donde probablemente aprendió Jaky. De su tierra natal se trajo los moldes para elaborar flores de cera, cuyo origen se relaciona con motivos puramente económicos, para sustituir a la flor natural.

Con pequeños alambres y mucho gusto, iba insertando pétalo a pétalo, usando la propia cera como pegamento, para conformar rosas, claveles, lilas, calas… y las vistosas campanitas, que se balanceaban con el movimiento del trono. Delicadas flores y “cerarizá” (composición de flores de cera con un cirio central) que había que repetir cada año, pues, aún en el caso de que no se consumiesen, las llamas de los cirios las ennegrecían y degradaban su color.

Los primeros años, “La Lolita” no llevó flores de cera, pero “después se animó y le hacía dos o tres flores de cera para la delantera del paso”. Con el tiempo, las flores de cera del paso de palio fueron en aumento, pues Jaky enseñó su proceso de elaboración a sus discípulos.

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