25 Aniversario «La Laguna Patrimonio Mundial»: El Cristo de La Laguna de Hernández de Quintana en la Parroquia de la Concepción

Cristo de La Laguna (óleo sobre lienzo, atrib.).
Autor: Cristóbal Hernández de Quintana (atribuido).
Donante: María de la Concepción Salazar y Chirino, del linaje Valle de Salazar.
Fecha de la donación: alrededor de 1904.
Ubicación: Parroquia Matriz de la Concepción, San Cristóbal de La Laguna (Tenerife).
Dimensiones: (no especificadas).
Soporte: Óleo sobre lienzo.

Inscripción / cartela: Según inventarios, presenta cartela inferior que remite a cronología aproximada (circa 1720–1740) y atribución a Hernández de Quintana. Historia / procedencia resumida: Pieza atribuida al pintor barroco Cristóbal Hernández de Quintana; donada por la familia Valle de Salazar —concretamente por María de la Concepción Salazar y Chirino— a la parroquia de La Concepción en torno a 1904. Se conserva en la iglesia y ha sido referenciada en catálogos y estudios locales sobre las colecciones artísticas laguneras.

Biografía completa de Cristóbal Hernández de Quintana (1651–1725)

Cristóbal Hernández de Quintana fue uno de los pintores más sobresalientes del barroco canario. Nació en La Orotava (Tenerife) en 1651, en el seno de una familia acomodada. Su padre, el capitán Cristóbal Hernández, pertenecía a los círculos notables de la villa, lo que facilitó que el joven artista recibiera una educación cuidada y contacto con los ambientes culturales y religiosos donde más tarde desarrollaría su obra.

Formación y primeros años

Aunque no se conservan documentos precisos sobre su formación inicial, los historiadores coinciden en que Hernández de Quintana debió instruirse con los pintores activos en La Orotava y La Laguna en la segunda mitad del siglo XVII. Es muy probable que conociera la obra del taller de Gaspar de Quevedo y otros maestros vinculados al arte sacro insular. Sus primeros trabajos muestran una clara influencia del naturalismo español, en especial del círculo sevillano, cuya estética llegaba a Canarias a través de grabados y obras importadas.

Desarrollo artístico

A partir de la década de 1680 su presencia está documentada en encargos para parroquias, conventos y particulares, consolidándose como el pintor más solicitado del norte de Tenerife. Su madurez artística se aprecia en la profundidad psicológica de sus personajes, el equilibrio compositivo y la intensidad luminosa que caracteriza sus obras.

Reconocimiento social

Hernández de Quintana no solo gozó de prestigio artístico, sino también social. Mantuvo estrecha relación con los conventos franciscanos y dominicos, que fueron sus principales mecenas. Su habilidad para retratar figuras con espiritualidad contenida y expresión humana lo convirtió en un referente del arte barroco insular.

Últimos años y legado

Cristóbal Hernández de Quintana falleció en La Orotava en 1725, dejando un valioso patrimonio pictórico que marcó la identidad artística de Tenerife durante generaciones. Su legado perdura como uno de los pilares de la pintura barroca canaria, y sus obras continúan siendo objeto de estudio por expertos en arte sacro y especialistas en la historia cultural del archipiélago.

También te podría gustar...